Twins in trouble

Stories about boys ending up in compromising situations, preferably naked and embarrassed, as the name suggests.
Linzie_queen
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CHAPTER 1

VIAJE VACACIONAL

–¿Estás emocionada, hermana? –pregunta Dante motivado.

–¡Claro que sí! –responde Dana.

Dante y Dana son hermanos gemelos, ambos se llevan muy bien y les gusta hacer cosas juntos.

Ambos tienen 16 años, están ansiosos por tener su viaje de vacaciones de la preparatoria.

Irán a acampar con sus demás compañeros durante una semana a un parque nacional, con un lago, ríos, cuevas, y todo lo divertido.

Sus personalidades son muy similares; ambos son amables, divertidos, entusiastas, inteligentes, y buenos para los deportes.

Muchas veces, por lo mismo, la gente suele confundirlos…

Ambos son de piel muy blanca, de cabello oscuro, facciones delicadas, e incluso sus voces se parecen.

Mientras que Dante usa el cabello largo, típico para un joven de su edad, Dana lo usa corto.

Dante suele usar mucho sus shorts, y Dana prefiere los pantalones holgados.

A Dante le gusta mucho usar sandalias o huaraches, mientras que Dana prefiere las botas.

A Dana le gusta mucho usar jerseys de los equipos que le gustan, por otro lado, a Dante le gusta usar camisas ligeras de algodón suave.

Ambos son bastante delgados, con complexiones prácticamente idénticas.

Todo sería genial, si no fuera por una cosa que a ambos los avergüenza…

Por su parte, Dante, tiene un pene muy pequeño, diminuto para su edad. El ya debería tener el tamaño de un hombre de verdad, pero por desgracia para él, solo tiene uno pequeño de apenas 1cm. Y cuando hace mucho fio, se mete dentro de su cuerpo y no hay ningún centímetro que contar. También tiene huevitos a juego, muy pequeños para su edad, incluso a veces se retraen y se quedan prácticamente al ras de su piel.

La situación con Dana es un poco diferente, ella tiene los pechos muy pequeños, de hecho, ni siquiera se puede decir que tenga pechos. Su “busto”, es básicamente sus pezoncitos rositas y nada más. No hay bultos ahí, ni siquiera un par de montículos.

A Dante no le ha salido ni un solo vello corporal, a excepción de sus partes intimas, las cuales tienen muchísimo vello, pues desde que comenzó a salirle, no se ha afeitado, aferrándose a la única zona en donde le sale vello. Ya que ni sus axilas, ni su pecho, ni siquiera sus piernas o bigote muestran signos de algún brote.

EL caso de Dana es un poco diferente, ella también tiene sus partes de princesa muy pobladas de vello, pues siempre le ha gustado como se ven las mujeres con su vello corporal, como en los 80’s. Sin embargo, a ella si le sale vello en las axilas, incluso, durante la pubertad se encontró con alguno que otro vello cerca de sus pezoncitos, pero nada más.

–¡Yo también estoy emocionado! –exclama Dante.

–¡Ja! ¡Terminé mi maleta antes que tú! –vitorea Dana.

–¡Bah! Eso es porque tú no llevas casi nada, no estarás bien preparada cuando estemos en el campamento.

–Pues tú llevas demasiadas cosas, ¿en verdad crees que vas a necesitar ese pedernal para iniciar un fuego? Solo lleva un encendedor, genio, jaja.

–Uno nunca sabe que se pueda encontrar en la naturaleza.

–Bueno, ya veremos…

Ambos gemelos terminan sus maletas y salen de su habitación.

–¿Ya tienen todo listo? –pregunta su padre Raúl al verlos salir.

–¡Listo! –responden ambos a la vez.

–Bueno chicos…

–¡Ejem! –carraspea Dana.

–Lo siento, chico y chica…

–Así está mejor, recuerda que tienes una hija, papá.

–Lo sé, lo sé, no es que lo olvide, pero es más fácil solo decir “chicos”, y eso también te incluye.

–Bien…

–Bueno, chico y chica, ¡Todos al automóvil! –exclama Raúl.

–Nadie dice automóvil… –señala Dante.

–Yo lo hago –responde su padre.

–Sí, pero lo dices a propósito, como si fuera un carro especial, como el batimovil o el troncomovil… –comenta Danna.

–Bueno, me gusta la aventura…

Al poco rato de conducir, llegan los tres a la escuela, de donde partirán los autobuses con los estudiantes de la preparatoria.

–Bueno chicos, los dejo, diviértanse mucho.

–¡Claro que sí papá!

–Dan, cuida a tu hermana.

–¡Papá! No necesito que nadie me cuide.

–Bueno, pero…

–Además, estaremos en campamentos separados, los chicos en un lado y las chicas en otro.

–Entiendo, entonces cuídate mucho, cariño.

Raúl toma a Dana entre sus brazos y la estruja con cariño.

–¿Quién en la niña de papá? –pregunta el hombre con ternura.

–¡Papá, suéltame me avergüenzas! –exclama Dana.

–Pregunté, ¿Quién es la niña de papá?

–Bien… soy yo, soy yo –responde ella con ternura.

Raúl finalmente termina de abrazar a su hija y mira Dante.

–Cuídate mucho hijo.

Se acera a Dante y le da un abrazo.

–Y cuida a tu hermana –le susurra al oído.

–Sí, papá –responde el chico.

–Bueno, hijo e hija, jajaja…

–Ja-ja –dice Dana con sarcasmo.

–Los dejo con sus amigos, me voy a casa. Vendré por ustedes en una semana. Los amo.

–También te amamos papá –responden ellos con las voz más baja que pueden.

Raúl se sube a su auto y emprende camino a casa.

Dante y Dana van a buscar a su grupo, pero antes se encuentran con sus amigos; Wendy, amiga de Danna, y Wally, amigo de Dante.

–¡Dan! –exclaman al unisonó al verlos.

Para abreviar, sus compañeros a veces le dicen Dan, tanto a Dana como a Dante.

–¡Wendy! ¡¿Cómo has estado?! –Dana se acerca y abraza a su amiga.

–¿Qué hay, Wally? ¿Listo para esto? –Dante choca su puño con Wally.

Los gemelos conversan con sus respectivos amigos, que si bien, se conocen entre sí y se llevan muy bien, son más que nada, amigos de un hermano en específico, Wendy de Dana, y Wally de Dante.

Charlan durante un rato, hasta que se escucha la voz del director pidiéndoles a los estudiantes que aborden los autobuses…

–Subamos –dice Wally.

Los cuatro chicos se suben al autobús mientras continúan charlando y bromeando, contándose de sus vacaciones y cuando menos se dieron cuenta, el autobús ya estaba avanzando.

–Jajajaja, ¿de verdad pasó eso? –pregunta Dante carcajeándose por una anécdota que contó Wally.

–Jajaja, ¡puedes apostar tu cabellera! Jajajaja, es más, Pablo se sabe mejor la historia –asegura Wally mientras se da vuelta de su asiento y busca a Pablo–. Oye, Pablo, cuéntale a Dante la vez que…

Wally se queda callado luego de echar un vistazo a los compañeros del camión.

–¿Qué pasa, viejo, Pablo no quiere hablar? –pregunta Dante.

–Ammmm… Dante…

–¿Sí?

–Creo que no estamos en nuestro autobús…

–¡¿Qué?! –exclama Dante mientras mira alrededor.

Ambos jóvenes se quedan callados mirando a los demás chicos en el camión.

–¿Quiénes son ellos? –susurra Dante– Nunca los había visto, no son de otros grupos.

–Creo que yo sé quiénes son, reconozco a algunos –responde Wally en voz baja–… Ellos son del turno vespertino, recuerdo algunos de sus rostros de aquella vez que tuve que repetir una materia en la tarde, ¿recuerdas?

–¿En verdad? ¿Pero como terminamos en el bus de la tarde?

–No lo sé, tomamos el correcto, el nuestro era el… 10.

En ese momento, ambos chicos toman sus boletos, y miran que los tenían al revés. No eran boletos para el 10, sino para el 01, y por estar distraídos platicando, no se fijaron bien y tomaron otro autobús.

–¡Miiiieeeeerrrrda! –se lamentan ambos.

–¡Hermana! ¡Hermana! –Dante llama a su gemela– Nos subimos al bus equivocado, nosotros…

–Sssssip, también nos acabamos de dar cuenta –responde ella.

–¿Qué vamos a hacer? –pregunta Dante.

–No te preocupes, al bajar, les diremos que nos equivocamos de bus y ya, de todos modos vamos al mismo campamento, ¿no?

–Supongo…

–Entonces y está. No es como que nos hayamos colado sin pagar, solo nos equivocamos de bus. No habrá problema.

–Bien, entonces eso haremos…
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CHAPTER 2

CAOS CRECIENTE

Los autobuses no tardaron en llegar al lugar y los maestros fueron los primeros en bajar.

–Esperen aquí, chicos, vamos a hacer el conteo y tomar lista en un minuto –anuncia la maestra Linda, quien iba en el mismo bus que los chicos.

La docente bajó del bus antes de que Dante o Dana pudieran decirle algo.

Lo primero que hizo Linda al bajar fue revisar el equipaje, y al abrir el compartimento, la maestra Linda se dio cuenta que había un par de maletas abiertas. De seguro se habían abierto durante el viaje, y no se le ocurrió mejor idea que volver a meter las cosas en las maletas ella misma.

–Ay, qué mal… pero creo que puedo acomodarlo… Esto aquí, esto por acá… ¡Listo! –pensó ella en voz alta.

La maestra Linda era una mujer joven y hermosa, a sus 28 años aun conservaba su cuerpo de universitaria, y con esa cara dulce y alegre, no pensarías que tuviera más de 20.

Es delgada, bastante alta para ser mujer, 1.72m. de estatura y un bronceado perfecto. Cabello oscuro, largo y lacio. Sus senos con unos bonitos montículos firmes pero suaves; “talla C” es lo que se lee en la etiqueta de su sostén.

Piernas largas y bien torneadas sostienen un trasero redondo y mullido, piel suave y tersa al tacto. Le gusta mucho ir al salón de belleza a hacerse pedicure y manicure con sus amigas, y compra cosméticos de marca para adornar su hermosa cara.

–En cuanto bajemos, digámosle a la maestra que nos equivocamos de bus –propone Dana.

–Claro –responde Wendy–, al menos tuvimos suerte de que nos tocara en el camión con la maestra Linda, quien da clases en el turno matutino y vespertino.

–Sí, que suerte que sea alguien que conocemos.

La maestra vuelve a subir al camión y comienza a dar indicaciones.

–Ok chicos, voy a tomar lista de dos en dos y conforme escuchen sus nombres, bajan del bus. Los nombraré de dos en dos, pues con quien los nombre, ese será su compañero durante el campamento.

–¡Maestra, disculpe! –Dana intenta llamar la atención de Linda.

–Por favor, las preguntas al final, esperen a que termine de dar indicaciones –señala la docente.

Dana y los chicos deciden guardar silencio para evitar problemas.

Linda termina de nombrar lista, y la mayoría de los estudiantes han bajado del bus, excepto cuatro.

–¿Ustedes cuatro quienes…? –la maestra se detiene al ver quiénes son– ¿Dana, Dante? ¿Y también Wendy y Wally? ¿Qué hacen en este camión, chicos? Este es para el turno vespertino de 3ro A.

–Es lo que tratamos de decirle, Maestra, nos equivocamos de bus y queríamos avisarle, pero si pagamos boletos y todo, aquí están nuestros tickets –responde Dante.

–Sí, sí, no dudo que hayan pagado… ¿pero cómo pudieron equivocarse?

–Bueno –los chicos se miran entre sí–… íbamos algo distraídos.

–Pero no pasa nada, ¿verdad? Solo bajamos y nos vamos con nuestro grupo –indaga Wally.

–Me temo que no es tan simple… –contesta Linda.

–¿Por qué?

–Bueno… los turnos matutino y vespertino no iban a los mismos lugares…

–¡¿Qué?! ¿Entonces dónde estamos?

–Bueno, es el mismo parque nacional, pero estamos al otro extremo. Los campamentos no eran lo bastante grandes para albergar a ambos turnos.

–¿Entonces qué haremos? –pregunta Wendy.

–No se preocupen chicos, veré como podemos resolverlo, haré unas llamadas. Mientras tanto, bajen del autobús y tomen su equipaje.

Los chicos hacen lo propio y bajan mientras la maestra toma su teléfono.

Pasan los minutos y la maestra se acerca con los gemelos y compañía a darles las noticias.

–Bueno chicos, tengo buenas y malas… es decir, buenas y más o menos buenas noticias…

–Primero las malas… –pide Wally.

–Vamos chicos, arriba el ánimo, miren, estamos en un lugar hermoso, rodeados de naturaleza y oxigeno limpio –dice Linda.

–¿Entonces, que va a pasar con nosotros? –pregunta Dana.

–Bueno… hablé con los organizadores y… no podrán reunirse con su grupo… como le dije, ambos campamentos se encuentran muy lejos uno del otro. ¡Pero pueden quedarse aquí! Afortunadamente hay espacio para los cuatro en este campamento.

–¿Y las buenas? –pregunta Dante.

–¡Las buenas son que yo estoy a cargo del grupo en el que estarán las chicas! ¡Siiii! –Linda intenta levantar el ánimo.

–¿Y los chicos con quien estaremos?

–Me parece que su grupo está asignado a –la maestra toma su libreta y busca asignaciones–… miren, los asignaron con el profesor Leonardo.

–Meh, al menos es un profesor que conocemos y nos llevamos bien…

–Sí, no sabía que él también daba clases en el turno vespertino.

–Muchos maestros lo hacemos, ¿saben? Los maestros no recibimos un sueldo envidiable.

–Entonces así es como serán nuestras vacaciones… –se lamenta Wendy.

–¡No se sientan mal, chicos y chicas! Voy a estar aquí para ustedes, principalmente para las chicas, pero el campamento de chicos y el de chicas están muy cerca, incluso nos juntaremos de vez en cuando para comer y para alguna que otra dinámica.

–Gracias maestra, es muy amable de su parte.

La maestra Linda les sonríe a los cuatro con una sonrisa tan dulce como la miel y se retira dirige al grupo completo alzando la voz para que la escuchen todos.

–¡Ok chicos, está oscureciendo, vamos a organizarnos y a empezar a caminar, que los buses no llegan hasta donde están las cabañas!

–¡Vamos muchachos que se vea ese ánimo! –el maestro Leonardo se une a la conversación.

El maestro Leonardo es un hombre de unos 40 años, maduro, pero jovial. Siempre se preocupa de que sus estudiantes estén bien y puedan aprender lo mejor posible.

Alto, de 1.88m de estatura, piel clara, cabello corto, con algunas canas a los costados de su cabeza, un bigote tupido pero elegante adorna su labio superior, y una ligera barba de 3 días ensombrece su cuadrado mentón. Un macho alfa en toda la extensión de la palabra.

Su complexión es bastante robusta, espalda ancha, brazos fuertes. Es un hombre que se preocupa por su apariencia, va al gimnasio y cuida su piel.

–Bien, supongo que tendremos que caminar… –dice desganado Dante.

–¡Las chicas del grupo A conmigo! –anuncia la maestra Linda.

–¡Vamos chicos del grupo A, a mover esas piernas! –exclama Leonardo.

Los 4 grupos del turno vespertino caminan en grupos separados, de modo que se formaron 8 grupos más pequeños. Los chicos y las chicas del grupo A, forman los equipos 1 y 2, los chicos y las chicas del grupo B, forman los equipos 3 y 4, y así sucesivamente.

Dante y Dana tomaron sus celulares y se pusieron a escuchar música con sus audífonos.

Pronto oscureció pero el grupo aún no llegaba a las cabañas.

–¡Bien muchachos, hora de encender sus linternas! –ordena el profesor Leonardo.

–Rayos… no encuentro mi linterna en mi maleta… con lo oscuro no veo nada.

–Luego la buscas, por el momento concéntrate en no tropezarte, yo hace rato casi me caigo –dice Wendy.

–¡Chicas, fíjense donde pisan, y si escuchan un siseo, avísenme! Podría haber serpientes –avisa Linda.

–¡¿Serpientes?! ¡Aaahhh! –las chicas arman un pequeño alboroto.

–¡Huggg! las chicas siempre exagerando… –bufa Wally.

–Haré como que no escuché eso, Wally –dice Dana subiendo el volumen de su celular.

Con la oscuridad de la noche cubriendo el cielo, la visibilidad era mínima.

–¡Creo que escuché algo! –exclama una de las chicas.

–¡Aaaaaahh! –gimotea otra.

–Tranquilas, chicas, que ya casi llegamos –anuncia Linda.

–Aquí es donde nos separamos –señala Leonardo–, aquí es donde se separan los campamentos de chicos y chicas…

Ambos grupos toman sus respectivos rumbos y al poco rato llegan a las cabañas.

En el campamento para chicos son recibidos por Elías, uno de los organizadores que también es guía del parque y líder de tropa.

–Muy bien chicos, el grupo uno en esta cabaña, el dos, en la siguiente y así sucesivamente –explica el guía– Yo seré su guía, mi nombre es Elías, espero que tengan una agradable estancia en nuestro campamento.

–Vamos, Dan, es por acá –dice Wally.

Dan, quien seguía mirando su celular poniendo más música, sigue distraídamente a Wally a la cabaña.

En el lado femenino del parque, las señoritas son recibidas por Elizabeth, la líder de tropa y guía del parque del campamento de chicas.

–Hola, chicas, mi nombre es Elizabeth y seré su guía durante esta semana.

Ella explica la disposición de las cabañas y las chicas se dirigen a ellas.

–Vamos, Dan, apresurémonos a elegir las literas de arriba –Wendy toma a Dan del brazo y caminan hasta la cabaña.

Dan, por su parte, se concentraba en cambiar de playlist mientras se dejaba llevar por Wendy…
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CHAPTER 3

¡MACHO MUCHACHO!

El grupo A de chicos entra a la cabaña y encienden la luz de la habitación.

El lugar es solo una recamara grande, toda hecha de madera, espaciosa, con 5 literas y algunos cajones para que los chicos pongan su ropa.

Todos los chicos comienzan a instalarse y dejar sus cosas y reclamar sus lugares.

–Bueno, Dan, como llegué primero y tú estás todo distraído con tu celular, tomaré la cama de arriba y tú… –Wally no puede terminar de hablar luego de mirar a Dan.

¡¡¡En realidad, a quien estaba mirando era a Dana, no a Dante!!!

Por ir distraídos en su celular, los hermanos gemelos que de por si son distraídos, de alguna manera terminaron en los lugares opuestos de sus campamentos.

–¡Dan! ¡Es decir, Dana! –susurra alarmado Wally mientras le quita los audífonos a Dana.

–¡¿Pero qué…?! –exclama Dana al verse en la habitación de hombres.

–¡¡¡Shhhh!!! No grites, o llamarás la atención.

–Ok, pero… ¿Qué hacen ustedes en la habitación de chicas?

–Estás mal, tú eres quien está en la habitación de chicos…

–Pero, pero… Yo iba con Wendy y… yo… ¡Debí confundirme de dirección cuando las chicas hicieron ese alboroto por las serpientes! –exclama Dana en voz baja.

–Eso pensé…

–Debo decirle a la maestra Linda…

–Maestro Leo… ¿recuerdas que estás con los chicos? Aquí con nosotros está Leo.

–Es verdad… No puedo ir con él… ¡Qué vergüenza!

–Bueno… entonces…

–¡Ya sé! Iré con el guardia… ¿Cuál era su nombre? ¡Ah, sí; Elías!

–Eso podría funcionar… ¿quieres que te acompañe? –pregunta Wally.

–No, gracias. Lo último que quiero es que piense que soy una chica tonta que no se fijó a donde iba y que no puede hacer las cosas por sí sola.

Dana toma su maleta y sale de la cabaña en búsqueda del guía.

Elías es un hombre joven, de unos 22 años, de 1.73m. de altura, piel morena, líder del campamento de chicos y miembro de la comunidad que resguarda el parque nacional.

Tiene su cuerpo bien tonificado, pues además de trabajar como gua del parque, pasa mucho de su tiempo libre en los alrededores, y viene de un largo linaje de protectores del parque.

Es un hombre amable, pero firme y justo, cabello corto, negro, y le gusta dejarse la barba solo en el mentón y debajo del labio. Lleva puesto su uniforme de guía, camisa blanca y pantalón caqui.

Para su fortuna, Dana lo encuentra rápidamente a solas tratando de encender una fogata al centro del campamento.

–Dis… disculpe… ¿señor guía del parque?

–Líder de tropa para ti, amigo. Seré su líder y guía durante esta semana –responde Elías.

“El… ¡¿el acaba de llamarme amigo?! ¡¿Cómo puede no notar que soy una chica?!” piensa Dana.

–Emmm… sí, sobre eso de amigo… yo… quería decirle que… por loco que parezca, estoy en el lado equivocado del campamento.

–¿Viniste con el grupo A, no es verdad? Entonces estás en la cabaña correcta.

–No… bueno, es decir, sí… pero… yo me refiero a… debería estar con las chicas… soy una chica.

–Jajaja, si claro, y yo soy el chapulín colorado…

–¡No, lo digo en serio, de verdad soy una chica!

–Ah, ya entiendo… esta es una de esas cosas de género, ¿cierto? Te identificas como mujer aunque hayas nacido como hombre… bien… mira chico, yo no sé mucho de esas cosas, pero…

–No, no, no es nada de eso. De verdad soy chica, naci como chica y todo. Solo que tengo un gemelo que fue a la parte de chicas en vez de yo, por accidente. Y yo terminé aquí.

–Mmmm… yo… creo que llamaré a algún maestro…

–¡No es necesario, yo…!

Justo por ahí estaba pasando otro profesor, encargado de otro de los grupos del campamento.

–Disculpe, profesor, este chico dice que en realidad es una chica. Al principio creí que era una de esas cosas raras de cambio de género, pero dice que no… Yo creo que quiere tomarme el pelo. ¿Usted lo conoce? Dice que tiene un gemelo y no sé que más –indaga Elías.

El profesor se acerca y mira a Dana.

–Ah, sí, es Dante, un alumno mío del turno vespertino, al parecer hubo una confusión y terminó aquí con nosotros –responde el profesor Víctor.

–¡No soy Dante, soy Dana! ¡Es más! Aquí debo tener mi identificación –Dana busca en su maleta y encuentra un ID–. Miren, digo la verdad.

Dana le entrega la identificación al profesor y este la revisa.

–Muy gracioso, Dante. ¿Sabes? Creí que eras muy maduro para este tipo de bromitas, pero veo que no –dice Víctor mientras le devuelve el ID a Dana.

–¿Bromitas? Pero…

Dana no puede continuar de hablar, en el momento que sus ojos e posan en la credencial, se da cuenta que es la de su hermano, Dante.

–Oh, no… ¿pero porque tengo esto? –se pregunta Dana.

–Una mejor pregunta es; ¿porque te quieres hacer pasar por tu hermana para ir al campamento de chicas? Eso me suena algo pervertido –señala el profesor.

–¿Qué? No, para nada, yo…

–Mira, jovencito, si no quieres estar castigado toda la semana por querer ir a espiar a las chicas a su campamento, te recomiendo que vayas a tu dormitorio y no vuelvas a comentar esto.

–Pero profesor, yo…

–Te lo advierto, jovencito, te llevaré a la cabaña de los profesores para que admitas tu idea perversa y te castigaremos de acuerdo a la ley del monte –advierte Víctor.

–Eso es verdad, todo este territorio es terreno protegido, estamos en tierra propiedad de una comunidad rural que tiene sus propias leyes, y el gobierno del estado está de acuerdo en que así sea… –menciona Elías.

–¿En verdad? –pregunta Dana.

–Por supuesto, de hecho, estaba por llevarles las reglas y castigos a las cabañas. Quizás puedas llevarles esta hoja a tus compañeros de cuarto mientras tú mismo le das una revisada y piensas dos veces antes de querer pasarte de listo –Elías le entrega una hoja a Dana con una reglas escritas.

Cuando le dijeron lo de las leyes propias de las tierras protegidas, Dana pensó que era mejor no meterse en problemas, quizás al día siguiente pueda hablar más razonablemente con el guía y poder volver con las chicas, a donde pertenece.

Dana se marcha con la hoja en la mano y llega a la cabaña con los chicos.

–¿Qué pasó? –pregunta Wally en voz baja al verla entrar– ¿Te llevarán de regreso con las demás o qué?

–Yo… espero mañana tener la oportunidad de regresar…

–¿Por… por qué hasta mañana? ¿Es decir que dormirás esta noche con nosotros?

–Eso… eso creo, es que… creyeron que yo era Dante y… mira…

Dana le muestra la credencial de estudiante de Dante y le cuenta a Wally lo que pasó afuera con lágrimas en los ojos.

–¡Creyeron que era un chico! –se lamenta ella.

–Tranquila… no llores… no aquí, recuerda que estás rodeada de chicos…

–Cierto, cierto… –Dana hace lo que puede por calmarse y frota los ojos.

–Bien, bien, te cubriré, fingiremos que eres un chico esta noche, y mañana veremos que hacemos.

–Eres un buen chico, Wally… ¡Ah! Por cierto, me dieron esto… me dijeron que se los mostrara a todos.

Dana le muestra la hoja con las reglas a Wally.

–Ya veo –Wally toma la hoja y se dirige al grupo–. Oigan, chicos, nos dieron una hoja con las reglas del lugar, así que, solo la pegaré en la pared.

–¿Ustedes son los dos pendejos que se confundieron de autobús, no? Jajaja –comenta uno de ellos.

–Jajaja, ¿A quién verga le pasa eso? Jajaja –se ríe otro.

–Sí, sí, bueno ya, aquí está la hoja y… –Wally enmudece al comenzar a leer las reglas…
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CHAPTER 4

FALSA FEMINIDAD...

Por su parte, en el grupo A de las chicas…

El lugar es prácticamente igual que la cabaña de los chicos, solo que huele mejor, y se ve mucho mejor cuidado.

Todas las chicas comienzan a instalarse y dejar sus cosas. Colocan posters de boybands y ponen sus peluches sobre las camas.

–Rayos, Dan, por andar viendo tu celular ya no llegamos a tiempo, solo hay una cama alta y una cama abajo… me quedaré con la de arriba porque… –Wendy no puede terminar de hablar luego de mirar a Dan.

¡¡¡En realidad, a quien estaba mirando era a Dante, no Dana!!!

–Hummm… ¿Dante? –susurra Wendy mientras se le queda viendo a Dante a ver si reacciona.

–¿Qué pasa? ¿Necesitas alg…? – Dante se queda de una pieza luego de mirar a su alrededor.

–Sssssiiiip, estás justo donde crees que estás...

–Pero… pero…

–¡Baja la voz!

–¿Cómo llegue aquí?

–Por estar siempre distraído, Dant… Dan.

–Bien, bien… esto tiene solución, solo volveré por mis pasos en la sierra y llegaré al campamento de chicos –supone Dante.

–Ni siquiera sabes cómo llegaste aquí, dudo que recuerdes el camino de regreso.

–Bien, bien, entonces… iré con la maestra Linda para decirle…

–¿No crees que piense que eres… bueno, ya sabes… un pervertido por venirte con nosotras? –pregunta Wendy.

–Mierda… entonces…

–Estás en un lio grande… –afirma Wendy.

–Por favor, por favor, Wendy, cúbreme esta noche, por favor. No le digas a nadie.

–No lo sé…

–¡Por favor! Dormiré afuera con mi saco de dormir y mañana temprano iré al campamento de los chicos, prometo no asomarme a la habitación, solo no me delates –Dante se hinca frente a Wendy y le toma las manos rogando.

–¡Levántate tonto! Las demás chicas te verán y pensarán que es raro –susurra Wendy.

–Jajaja, chicas, miren a esas dos, creo que se están proponiendo matrimonio –ríe una de las chicas.

–Jajaja, ¿no son las dos zorritas del turno matutino que se equivocaron de autobús? –pregunta otra.

“¿Esas dos…? ¿Zorritas?” la mente de Dante da vueltas… “¡¡¡¿Creen que soy un chica?!!!”

–¿Cómo que zorritas? ¿Qué no ves que…? –Wendy no puede terminar la oración, si lo hace, venderá totalmente a Dante y las demás sabrán que es hombre– ¿Qué no ves que… somos unas damas? Jajaja –ella finge bromear.

–Jajaja –ríen las demás chicas.

–Wendy, yo…

–Sigue la corriente, tonto, estoy salvando tu trasero… –susurra Wendy.

–Humm… es decir, sí, somos niñas bien, obvio, jaja –añade Dante con la voz ms femenina que pudo hacer.

–Jajaja –ríen las demás.

–No finjas tanto la voz, solo habla normal, tu voz no es muy grave de todos modos, quizás solo dulcifícala un poco, y no hables con tantas groserías como acostumbras.

–Ustedes son graciosas chicas –dice una de las señoritas en la habitación mientras se cerca a ellas–. Soy Amanda, por cierto, pero todos me llaman Mindy –se presenta.

Mindy es la típica chica rubia, engreída, y líder de las animadoras. Posee unos hermosos ojos azules y profundos, su piel es blanca como la leche y suave como la crema. Un par de senos bien desarrollados copa B adornan su pecho de colegiala.

Cintura delgada y caderas delicadas, un trasero firme y un abdomen plano le dan un cuerpo digno de toda una porrista. Su cabello largo y dorado parece brillar con luz propia, y sus labios carmesí asemejan un lindo corazón debajo de su nariz respingada. Todo un bomboncito de preparatoria.

–Un gusto, Mindy, nosotros… eh… nosotras somos Wendy y Dant… ¡Dana!

–Jaja, el gusto es mío. Ellas son las chicas; Brenda, Cindy, Denise, Estefy, Fernanda, Geraldine, y Hannah.

Las chicas son el sequito de Mindy, ellas harán todo lo que ella diga y mande. Son las típicas chicas del equipo de porristas, superficiales y huecas.

–¡Hola! –todas saludan a coro.

–¡Ósea, amo tu cabello! –exclama Mindy– ¿No es hermoso, chicas?

–¡Hermoso! –secunda Brenda.

–¡Sublime! –añade Cindy.

–¡Excelso! –comenta Denise.

–¡Precioso! –asegura Estefy.

–¡Divino! –proclama Fernanda.

–¡Envidiable! –señala Geraldine.

–¡Fa-bu-lo-so! –finaliza Hannah.

–Jeje, muchas gracias –responde Wendy–, siempre me pongo acondicionador y…

–No el tuyo, querida. ¡El de tu amiga! –corrige Mindy.

En ese momento Dante se sonroja y se queda de una pieza.

“Mierda, en verdad creen que soy una chica.” Piensa Dante. “¿Qué debo hacer, como debo comportarme?”

–Yo… ammm… muchas gracias Mindy… –atina a decir Dante.

–¿Cómo lo cuidas? –indaga Mindy acercándose mucho a Dante y tocando su cabello.

–Yo… bueno… siempre me pongo acondicionador y… lo lavo bien –Dante recuerda lo que justo cavaba de decir Wendy para responder bien.

–Pues está hermoso.

–Sí… ammm… luego te paso todos los tips, amiga.

–Seguro, Dana.

–Chicas, les dejo las reglas del campamento –Elizabeth entra a la cabaña y pega la hoja de las reglas cerca de la puerta.

Elizabeth, una mujer joven, de unos 19 años, líder del campamento de chicas y miembro de la comunidad que resguarda el parque nacional. Ella es una mujer de 1.68m. piel morena, cara hermosa, cabello largo y ligeramente ondulado.

Tiene una voz dulce, típica de las líderes de niñas exploradoras, unos senos copa C estiran la tela de su blusa blanca, que forma parte de su uniforme junto a sus short color caqui.

Piernas depiladas al ras, suaves y fuertes, pues camina mucho por estos senderos y le han dado una buena musculatura atlética pero femenina.

–Estas reglas se harán cumplir al pie de la letra, recuerden que estamos en territorio de una comunidad rural, protegido por el gobierno –añade ella.

La sexy morena sale del lugar mientras se acercan a leerla todas las chicas excepto Wendy y Dante.

–Déjame pasar esta noche aquí y mañana veré como regreso. Las chicas ya creen que soy mujer… No le puedo decir a nadie o creerán que soy un… bueno tu lo dijiste… un pervertido –dice Dante preocupado.

–En eso tienes razón… –responde Wendy.

–Te lo ruego, hazlo por mí… o… mejor aún ¡Hazlo por Dana! Que de seguro está pasando por la misma situación.

–Jaja, claro que ella no está pasando por la misma situación. De seguro ella ya habló con algún maestro y vienen en camino, pero tú tienes un problema diferente, al ser chico, creerán que eres un cochino que vino a espiarnos.

–Por eso te lo pido, además, las chicas creen que soy una de ellas, incluso Mindy me pidió consejos.

–No creas que es así de sencillo, el mundo de las chicas es muy diferente al de los chicos… no te fíes de ellas, podrían ser unas doble cara.

–¿Entonces me ayudarás? Prometo no espiar ni nada, y solo será esta noche, mañana veré como regreso y nadie lo notará porque seguro Dana ya estará aquí.

–Sí, está bien, cubriré tu trasero.

–No sabes cómo te lo agradezco Wendy.

Luego de eso, Dante y Wendy van junto a las chicas a leer las reglas…
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CHAPTER 5

REGLAMENTO RIGIDO

Reglamento del parque nacional “K'AN TUUNICH

Este reglamento es válido en toda la extensión territorial de K'AN TUUNICH y alrededores, según el artículo 7mo de la ley de protección y preservación de parques nacionales, reservas indígenas, y bosques protegidos de la nación.

1. Se prohíbe dañar la naturaleza de cualquier manera.
2. Se prohíbe ingresar con semillas, plantas, flores, hongos o cualquier tipo de flora que pueda alterar el ecosistema del bosque.
3. Se prohíbe ingresar con animales de cualquier tipo, ya sean domésticos o salvajes, ya que pueden alterar el ecosistema del bosque.
4. Se prohíbe el uso de celulares y cualquier otro dispositivo electrónico en las zonas restringidas.
5. Se prohíbe iniciar incendios o fogatas no supervisadas por el personal autorizado.
6. Se prohíbe el uso de jabones que no sean neutros y cualquier tipo de shampoo dentro de los ríos y lagos, así como cualquier producto químico o de belleza.
7. Se prohíbe entrar con traje de baño, ropa, sandalias, o cualquier tipo de tela o plástico a cualquiera de los ríos del parque.
8. Se prohíbe la pesca deportiva en todos los ríos y lagos, sin excepción.
9. Se prohíbe ingresar a las cuevas sin el acompañamiento de al menos un guía profesional.
10. Se prohíbe salir de las cabañas después del toque de queda.

Si se sorprende a una persona incurriendo en alguna de estas actividades, se le penalizará de acuerdo a nuestras leyes y costumbres.

Lo anterior, de acuerdo al artículo 20, sección 3ra de la ley de protección y preservación de parques nacionales, reservas indígenas, y bosques protegidos de la nación.

Si usted está leyendo esto, significa que se encuentra dentro de los límites de propiedad de la reserva del bosque, por lo que deberá acatar las normas, modos y maneras de la reserva.

Si usted no está dispuesto a cumplir con estas leyes, debe salir de inmediato de la propiedad. De lo contrario se da por aceptada la autoridad de la comunidad del parque nacional, en conformidad con el párrafo 4 del artículo 22 de la ley de protección y preservación de parques nacionales, reservas indígenas, y bosques protegidos de la nación.

Si un individuo rompe cualquiera de estas leyes, se le impondrá un castigo, impartido por un miembro superior de nuestra comunidad durante el tiempo que este lo determine.

–¿En verdad este lugar tiene su propia ley? –pregunta Wally.

–Eso fue lo que dijo el guía –responde Dana.

–¿Qué mierda es esto? –brama Armando luego de tomar la hoja para leerla.

Armando es un estudiante del turno vespertino, un chico problemático y temperamental. Es el bully del salón, pero también es el capitán del equipo de futbol y mayor goleador de la liga estudiantil, por lo que muchas veces se sale con la suya en la escuela.

1.78 metros de la cabeza a los pies, piel morena clara, cabello castaño y una gran sonrisa es lo primero que salta a la vista. Generalmente es un tipo alegre y divertido, aunque la diversión a veces signifique molestar a algún otro estudiante.

Físico de futbolista, atlético y marcado. Siempre dispuesto a la aventura y las emociones extremas.

–¿Qué dice ahí, Mando? –pregunta otro de los tipos.

–¿No ves que apenas estoy leyendo, cabrón?

Luego de que todos los chicos leyeron la hoja, comenzaron a hablar de ello, hasta que Mando finalmente fijó su atención en los dos “extranjeros”.

–¿Y ustedes qué? ¿Se van a quedar aquí, entonces?

–Pues sí, no tenemos opción –responde Wally.

–Yo te conozco… –dice Mando.

–Sí, una vez repetí curso en el turno vespertino y tomé clases con ustedes.

–Ah, sí…

–También soy defensa en el equipo de futbol, soy Wally.

–¿En serio? No recuerdo hacerte visto en los entrenamientos.

–Eso es porque no vas a los entrenamientos, Mando, Jajaja –bromea otro chico y los demás ríen.

–Cállate Charlie, yo no necesito ir, soy el mejor goleador de la temporada… pero tampoco te he visto en los juegos.

–Es porque a ti te vale verg cualquiera que no sea delantero, jajajaja –bromea de nuevo Charlie.

Mando lo mira de reojo y Charlie se calla de inmediato.

–Bueno Wallkie Tallkie, jaja, ¿Quién es tu amigo? Está ahí parado como pendejo viéndome –Mando se acerca a Dana y truena sus dedos– ¡¿Hola, cara de mi miembro?! ¡¿Hay alguien ahí?!

Dana estaba un poco abrumada por todo, se iba a quedar esa noche con esos chicos. Los niños son sucios, groseros, crueles, y violentos, ¿Cómo podría una chica como ella quedarse ahí?

“¿Y si me descubren y me delatan?” piensa ella. “O peor aún… ¿si me descubren y me hacen algo? Wally no podría contra todos ellos…”

–¡Te estoy hablando! –exclama Mando.

–¡Ah! Yo… lo siento, solo estaba pensando en las reglas del parque… Soy… ¡Dante! –responde Dana saliendo del trance.

–Bueno, sí, las reglas son una mierda…

–¿Dante? Jaja, más bien Pe-dante, jajaja –bromea Charlie.

–Creí que te dijeron que te callaras Charlie –se mete Wally.

–¡Tu no me puedes callar idiota! –Charlie se acerca a Wally y le suelta un puñetazo.

Wally lo evade y le regresa el golpe en el mentón, aturdiéndolo y lanzándole un segundo al estomago.

–¡Ouch! –se duele Charlie y cae al suelo tocándose su abdomen.

–¡Mierda! Este cabrón es de huevos, jaja –asegura Mando sorprendido–. Me agradan chicos.

Wally mira a Mando y asiente con la cabeza como todo un pro y Dana lo imita sin saber qué hacer.

–Jaja, te patearon el culo, Charlie –dice Mando– Oigan chicos, estos son Wallkie tallkie y Pedante, jajaja.

–Jajajaja –ríen los demás.

–Mi nombre es Armando, pero todos me dicen Mando, porque soy quien está al mando aquí y en la cancha. Estos son mis camaradas; Bruno, David, y a Charlie ya lo conocieron, jaja.

Bruno, David y Charlie son amigos de Mando, también juegan futbol y le hacen segunda en sus bromas.

Wally mira a los chicos vuelve a asentir y Dana lo imita. Los chicos les regresan el saludo.

–Estos tres son Esteban, Francisco, y Gerardo.

Ellos tres son estudiantes que no destacan, ni para bien ni para mal.

Wally y Dana repiten el saludo.

–Y finalmente tenemos al ñoño de la clase… Hugo. ¡Saluda a los nuevos, Hugo! –Mando se acerca a él y le hace cerillito en la cabeza.

–Sí, sí, saludos… –dice él con fastidio.

Hugo es el estudiante matadito y responsable que siempre saca buenas notas, le gustan los comics y el anime. Mando y los demás se suelen meter con el de vez en cuando, aunque no demasiado, ya que en ocasiones es quien les pasa la tarea o los deja copiase en los exámenes. Un pequeño precio por no ser bulleado 24/7.

–Pero bueno, solo hay una manera en la que nos podemos conocer mejor en verdad…

Mando va a su mochila y saca una botella de tequila.

–¡Siiiiuuuu! –exclaman todos como unos machazos.

Wally le da un codazo a Dana para que reaccione.

–Ammm… siiiuuu…

En el dormitorio de las chicas, todas terminan de leer el reglamento.

–Bien, da igual, no es como que vayamos a hacer alguna de esas cosas –asegura Mindy.

–Cierto, ¿Quiénes creen que somos? ¿Un grupo de chicos tontos? Nosotras sabemos seguir las normas –comenta Brenda.

–Jajaja –ríen todas, y Dante se les une para disimular.

–Oye, Dana, ya todas desempacamos, pero tú no has sacado nada. ¿Acaso no decorarás tu espacio? –pregunta Cindy.

Dante comienza a sudar. “Mierda, ¡cuando saque mis cosas, verán que son cosas de chico y me descubrirán!” “Debo hacer algo”.

–Es verdad, veamos que oculta nuestra nueva amiga –Mindy se acerca a la maleta de Dante–. Quizás el secreto de su cabello, jaja.

–¡No, espera! –Dante se acerca para detenerla pero ya es tarde.

Mindy abre su maleta y saca un poster de una boyband coreana.

–¡Eso no es mío! –asegura Dante.

“Eso… eso en verdad no es mío… es de las cosas de mi hermana, ¿Cómo terminó ahí?”

–Jaja, ¿esto es lo que te avergonzaba? No es nada raro, a varias de aquí les gusta esa banda.

–Siiiii, ¿no es súper lindo el vocalista principal? –pregunta Denise.

–¡¡¡Siiiii!!! –responden todas.

–Ammm… sí, es lindísimo, es… ¡mi favorito! –dice Dante.

–¿Ah, sí? ¿Y qué te gustaría hacerle? ¡Dinos! –Estefy se une a la conversación.

–Ammm… bueno… pues… yo…

–Anda, no seas tímida –insiste Fernanda.

Wendy le d un discreto codazo a Dante para que responda.

–¡Me… me gustaría… darle… un beso! –responde él.

–Jajaja, ¿solo un beso? Anda, di ya –dice Geraldine.

–Sí, vamos, no le diremos a nadie, todas somos chicas –añade Hannah.

–Bueno… pues…

–Anda, Dana, diles lo que me dijiste a mí el otro día, que te gustaría hacérselo –Wendy intenta que no descubran a Dante.

–Ah… sí… es verdad… me gustaría que me lo hiciera… ¡que me diera muy duro! –exclama finalmente Dante.

–¡Jajajajajajaja! –ríen las chicas.

–Dana, resultaste ser toda una pervertida, ¿eh? –bromea Mindy.

–Jeje, es que… me atrae mucho…

–Claro, cariño, a todas. Pero bueno, ¿Dónde vas a pegar tu poster?

–Ummm… cerca de mi cama, supongo…

–¿Por qué tan cerca? ¿Qué vas a hacer o qué? Jajaja.

–Jajajajaja –ríen las demás.

–¡No! No par eso… solo… para verlo y ya.

–Seguro que sí, jaja –Mindy mete su mano de nuevo a la maleta de Dante y saca un ID.

“¡Oh, no! ¡Mi credencial de estudiante! ¡Ella la verá y estaré perdido!”

–Vaya, vaya, vaya… –Mindy hace una pausa.

–¡Puedo explicarlo! –exclama Dante preocupado.

–Alguien se ha dejado crecer el cabello desde que le tomaron la foto para la credencial –Mindy le arroja el ID Dante y este lo atrapa.

“¿Qué? ¿La credencial de mi hermana? ¿Qué hacen sus cosas en mi maleta? Al menos eso ayudó a que no me atraparan.”

–En serio tienes que darnos tu secreto del cabello… Veamos si encontramos algo aquí… –Mindy vuelve a escudriñar la maleta.

–¡Mejor les digo yo! ¡Lo que uso es…!

–¡¡¡Ajá!!! –exclama la rubia luego de sentir algo en la maleta.

–¡No es lo que parece! –Dante siente que se le va el alma a los pies.

Mindy saca de la maleta un shampoo de marca y lo levanta para que todos lo vean.

–¿Con que esto era? –dice la líder de porristas victoriosa.

“Ufff… menos mal… ¡Mierda, si sigo sí me v a dar un infarto!”

–Emmm… sí, eso era, jeje. Con ese shampoo me baño.

–Ya veo… Estas llena de secretos, pastelito…

–Jeje…

–Bueno chicas, todas sabemos que solo hay una manera en la que Dana nos revelará sus secretos, ¿verdad? –sugiere Mindy.

–¡¡¡Pijamda!!! –exclaman las porristas.

–Ummm… ¡genial! ¡Pijamada! –Wendy finge celebrar y con la mirada le dice a Dante que se una al festejo.

–Sí… genial… Pijamada…
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CHAPTER 6

¡PIJAMADA PARTY!


–De acuerdo, chicas, almohadas al centro –indica Mindy.

Todas las chicas toman sus almohadas y las colocan en círculo.

–Ahora, ¡a ponerse cómodas! –Mindy se quita su blusa, revelando su brasier.

–Espera… ummm… ¿Hablas de estar en ropa interior? –pregunta Wendy,

–Obvio sí, linda. ¿Habías ido a una pijamada antes? Jaja.

–Ah… sí, tienes razón…

Wendy y Dante se quedan petrificados mirándose uno al otro.

“¡OMG! Si me quito la ropa, ¡Dante me verá en ropa interior! Por otro lado, si no lo hago, comenzarán a sospechar y será muy malo para él….” Piensa Wendy.

“Mierda… ¿Wendy me delatará? ¿En verdad esto está pasando? Es decir… ¿Estoy a punto de ver a nueve chicas lindas en ropa interior?”

Pronto Wendy reacciona y mira Dante con cara de “me lo debes”. El asiente al comprender y Wendy sonrojada como nunca en su vida, finalmente se quita la blusa.

Las pupilas de Dante se dilatan al mirar a Wendy desvestirse…

“Nunca… nunca había visto a Wendy como algo más que la amiga de mi hermana, pero ella… es realmente bonita…”

Y no se equivocaba…

Wendy es una chica dulce, amble y gentil con todos. Es lista, graciosa, y muy leal. Pero además de sus cualidades personales, tiene un cuerpo que hizo que se acelerara el corazón de Dante. Pelirroja natural, piel blanca de pies a cabeza y ojos café claro es lo primero que salta a la vista.

Pechos copa C y una figura que no le pide nada a la de ninguna de las animadoras. Abdomen plano, trasero levantadito y mantiene sus piernas bien depiladas. Una voz suave acompaña ese forro de mujer que se desviste justo en este momento ante los ojos de aquel afortunado chico.

Tiene una sonrisa que puede derretir bloques de hielo solido y unas manos suaves como el algodón. Cuando se ruboriza, se le nota de inmediato, pues se le forma una franja rosada de una mejilla a otra.

–¿Y tú que, Dan? ¿No te alistarás para la pijamada? O solo te vas a quedar mirando a Wendy –pregunta Mindy.

–¡Ah! ¡Cierto… yo… me alistaré!

–¿No eres lesbiana o algo parecido, cierto? –Mindy hace cara de asco.

–¡No! ¡No, para nada! –responde él.

–No es lesbiana, jaja, solo es muy distraída, ¿verdad Dan? –Wendy ayuda.

–Sí, solo me distraje, lo siento, ya me preparo.

Dante se quita la camisa que traía puesta mientras seguía pensando en el cuerpo de Wendy.

–¡Vaya, vaya! ¡A alguien le gusta andar fresca! Jaja –se ríe Estefy.

–Awwww… mira sus pequeñas tetitas, ¡las amo! –dice Denise mientras se estruja sus enormes senos copa D– Las mías son demasiado grandes…

“¿De qué rayos hablan?” piensa Dante. “¡Oh, mierda! ¡Cierto, se supone que debería tener sostén!”

–¡Ay… qué pena! –exclama Dante y se cubre el pecho– ¡Olvidé que no me había puesto uno!

–Tranquila, querida, tampoco es que lo necesites mucho… –dice Brenda.

–Jajaja –ríen las porristas.

–Te prestaré uno de los míos –dice Wendy–, para que no andes en… topless.

–Creo que le va quedar grande, cariño –comenta Geraldine.

–Jajajaja –ríen de nuevo.

Wendy se dio cuenta de su error y miró a Dante arrepentida.

–Yo… creo que tengo algo en mi maleta –Dante camina rumbo a sus cosas.

–¿Crees? ¿Ósea que no estás segura de haber empacado sostenes? –pregunta Hannah.

Dante busca en su maleta, y encuentra algo que ya se temía… un top.

“Carajo, como lo sospeché… tengo varias cosas de Dana aquí.”

–Lo tengo chicas… jeje –dice Dante luego de sacarlo.

–Bien, póntelo y únetenos –dice Cindy–. Aunque… no deberías avergonzarte tanto de tus tetitas. Es decir, sí son chiquitas, pero tienes unos pezoncitos rositas muy lindos.

–¿Verdad que sí? ¡Justo eso pensé cuando la vi! –añade Fernanda.

Dante se sonroja al momento. ¡¿De verdad sus pezones parecían los de una chica?!

–Sí, ammm… gracias –Dan se pone el top.

De pronto, Dante se vuelve quedar de una pieza, las chicas comienzan quitarse sus shorts…

Nueve pares de traseros, jóvenes, lindos, redonditos y firmes comienzan a ser revelados ante él.

“¿Acaso morí en ese autobús y fui al cielo?” pensaba él, y probablemente lo hizo, pues en un abrir y cerrar de ojos, tenía a nueve chicas lindas en ropa interior, totalmente cómodas y en confianza sin saber que él en realidad era un chico.

Las observó detenidamente y miró sus diferentes estilos de ropa interior.

Mindy tenía un sostén deportivo copa B+, típico de una animadora, con unos pantis cacheteros juego. Ambos en color rosa.

Brenda llevaba puesto un sostén copa B de licra, bastante ajustado, y una tanga de hilo que hizo que Dante temblara en su lugar. Su cabello rubio resaltaba su conjunto en color negro.

Cindy, la pelirroja del grupo, usaba un pequeño top claro tipo bikini copa A+, y unas braguitas blancas que dejaban ver buena parte sus pompis.

Denise reveló su enorme sostén copa D+ con encaje, al igual que la parte inferior, el encaje se le veía muy bien. Color rojo intenso, a juego con su cabellera castaña.

Estefy, lucia su cabello negro y su piel bronceada con un conjunto beige clásico, brasier copa B con varilla y braguitas de algodón con un moñito al frente.

Fernanda presumió su melena rubia y su copa D- en un baby doll morado, con una tanguita debajo.

Geraldine, de piel morena, fue más allá y lucía un top copa C y una tanga a juego de animal print con manchas de leopardo.

Hannah traía algo ligero; un top naranja de algodón con un estampado de naranjitas para sus pechos copa B-, y una malla de red negra que cubría desde sus pies hasta sus pantis con más naranjitas. Resaltando su blanca piel y pelo castaño.

Wendy, finalmente mostró su cuerpo en su lencería fina en color azul, ella se puso todos los accesorios; corsé, liguero, tirantes, etc. Miró avergonzada a Dante mientras juntaba sus brazos alrededor de su sexy abdomen. Haciendo que, involuntariamente sus senos copa C+ se vieran aún más grandes.

Las nueve chicas acomodaban su cabello y tocaban su piel como comprobando su suavidad. Dante veía todo como en cámara lenta.

–Que tardada eres para prepárate, Dana, apúrate y ven al círculo –dice Denise.

–¿Prepararme?

–Sí, ya quítate los short y ven acá –añade Brenda.

–Ammm… es que yo…

“Si me quito el short, sabrán que no soy una chica y todo habrá terminado para mí. ¡Seré el pervertido que se metió a espiar a las chicas!” piensa Dante.

–¡Ella está en esos días! –atina a decir Wendy.

–Awwww –corean todas.

–No te preocupes, querida, te podemos prestar un tampón –sugiere Fernanda.

–¡No! Tampón no porque…

–¡¿No me digas?! –se emociona Cindy.

–¿Decir qué?

–¿Tú eres… eres virgen? ¿Por eso no quieres tampón cierto? Solo usas toallitas –indaga Hannah.

En realidad, Dante no quería tampón porque 1; él no era una chica, y 2; no te tenía donde metérselo, pero si el decir que era virgen le funcionaba, lo usaría.

–¡Sí! Jeje. Ay, qué pena… soy virgen.

–Awwwww –se enternecen de nuevo.

–¿Por eso andabas de caliente con la boyband, verdad? Jaja –asegura Geraldine.

–Jajaja –ríen todas.

–No tengas pena, Dana, todas hemos estado en esos días. Anda, quítate eso y ven ya.

“Carajo, ¿por qué son tan comprensivas?” Dante no sabía que mas decir.

–Vamos chicas, si no se los quiere quitar, déjenla –Wendy hace lo posible por disuadirlas.

–Nah-ah, nada de eso, ya nos vio a nosotras, ahora que se nos una –exige Mindy.

–Chicas, en verdad no quisiera… –Dante no puede terminar.

–O te los quitas, o te los quitamos… jaja.

Las animadoras comienzan a avanzar hacia Dante lentamente, está acorralado.

“Mierda…” piensan Dante y Wendy…
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CHAPTER 7

¡TEQUILA TIME!

–Bruno, saca los vasos –ordena Mando.

–¡Seguro! –responde Bruno.

–Pero Wally aun no tenemos edad para beber, somos… –Dana no puede terminar. Wally le da un codazo y le hace la seña de que se calle o podrían descubrirla.

–Charlie, ya párate de ahí y ve por la botana –Mando sigue organizando.

–Bien… pero esto no ha terminado, Wally –dice Charlie y obedece.

–¡Así se habla! –vitorea Mando– Tú, David, atranca la puerta con algo, si alguien entra, nos dará tiempo de esconder todo.

–Esta tabla suelta servirá –afirma David.

–Ustedes tres, si quieren beber, cooperen con alguna botana o algo –Mando se refiere a Esteban, Francisco, y Gerardo.

El trió de NPC se moviliza y sacan botanas, papas y golosinas.

–Tú, Hugo, ven aquí, dale un trago a esto –ordena Mando.

–No quiero –responde Hugo.

–No te vas quedar solo ahí viéndonos para que después nos delates –Mando se acerca a Hugo–. Tú beberás.

Hugo hace lo que le dicen y toma un trago del tequila.

–Ustedes dos tampoco beberán de a gratis. ¿Qué tienen para ofrecer?

–Yo tengo esta bolsa de cacahuates –dice Wally mostrándolas.

–Yo… –Dana camina temerosa a su maleta.

“Mi maleta está llena de mis cosas… ¡si las saco, sabrán que soy una chica!” piensa ella.

Abre temblorosa su maleta y encuentra algo que la sorprendió…

“Aquí hay… ¡¿cosas de Dante?! ¿Qué hacen aquí? ¿Es una especie de brom…?” Dana frena sus pensamientos “Esto puede sr bueno, tengo cosas de chico, así que puedo disimular.”

–¿Y bien, que ofrecerás? –pregunta Mando.

–Supongo que no me dejaras no querer tomar, ¿cierto?

–Pregúntale a Hugo…

–Bien… entonces… como no traigo botana… ¿Qué tal esta pulsera de supervivencia? –Dana saca la pulsera de Dante y la muestra.

–Mmmm… me gusta –confirma Mando–. ¡A beber!

Mando toma los vasos y sirve tequila para todos mientras se sientan.

Pasan el rato charlando y tomando, hasta que Mando vuelve a fijar su atención en Dan.

–Cuéntanos un poco sobre ti, Pe-dante. A el walkie talkie ya lo conozco, al menos un poco, pero, ¿y tú? ¿En verdad eres tan distraído que terminaste en el bus equivocado?

–Pues… supongo…

–Jajaja, pero que pendejo…

–Oye, Wally también se equivocó.

–Pero no tanto como tú, ¿o sí, DANTE? –comenta Wally.

–Golpe bajo, Wally… –susurra Dana.

–¿Y tú qué haces o qué? ¿Practicas algún deporte? Eres tan flaco que no creo que hayas pateado un balón o corrido en una cancha ni una sola vez.

–Bueno… yo…

Dana estaba a punto de decirle que practicaba danza, pero Wally la miró y negó con la cabeza.

–Yo… toco la armonica…

–¿En serio? ¿Y la trajiste? ¡Tócala, queremos oírte!

–Siiiii –animan todos ya algo tomados.

Dana se levanta y v hacia su maleta.

“Por favor, que este aquí, que este aquí…” ruega mientras rebusca entre sus cosas y las de Dante.

–¡¡¡Sí, aquí está!!! –anuncia levantadora aliviada.

–¡Siiiii! –vitorean todos machamente.

Dan se vuelve a sentar con los chicos y comienza a tocar…

Pasa el tiempo, y pronto la botella y las canciones se van acabando…

–Ahora sí, carbón… ¡resolvamos nuestro asunto! –Charlie empieza de mala copa.

–Vamos, no pelearemos aquí de nuevo –replica Wally.

–¿Y por qué no? –Mando lanza una pregunta retorica– Es más, yo abriré con la primer lucha… ¿o que, son maricas?

–¡Noooo! –responde todos.

–Vamos, Bruno, tú contra mi… eres el único que tendría alguna oportunidad… –dice Mando ya tomado.

–¡Pues vamos! –exclama Bruno.

Ambos hombres se levantan y de ese modo inauguran su propio club de la pelea.

Se quitan la camisa, y Dana puede verlos…

Abdómenes marcados, hombros anchos, los dos tipos más rudos y machos del salón están a punto de medirse en fuerza.

–Conocen las reglas, solo llaves y sumisión, nada de golpes o patadas, no queremos sangre ni nada peligroso –señala Mando.

Ambos chicos chocan los puños y comienzan a forcejear.

Dana solo puede observar… su pupila se dilata y sus mejillas se sonrojan…

“¿Por qué me siento así? ¿Es caso que me gusta Mando… o Bruno? ¡No no no! Ellos son bullys, es decir… no son mi tipo… ¿o sí?” piensa ella.

Al poco rato de los forcejeos, y por un tropezón de Bruno, Mando finalmente termina derribándolo y sometiéndolo.

–¡Di que soy el mejor, anda, dilo! –ordena Mando.

–¡Mierda! ¡Bien, eres el mejor! –finalmente se rinde Bruno.

–Jaja, claro que lo soy –Mando se levante y le tiende la mano a Bruno–. Bien, quien sigue… David contra esteban. ¡Vamos!

–¡¿Y yo qué?! –vocifera Charlie.

–En la que sigue.

David y Esteban se levantan y ya tomados agarran valor. Ambos se quitan la camisa y chocan sus puños.

“Mas… más chicos sin camisa… ¡Ya basta cerebro! No quiero fantasear con ellos… ni siquiera los conozco bien.”

Dos cuerpos varoniles, sudorosos y con un poco de tierra de la caminata comienzan el forcejeo.

Dana solo se lame los labios intentando pensar en otra cosa. “Piensa en… ¡no sé, perritos o lo que sea!”

Al poco rato, la lucha termina, dejando a David como vencedor.

–¡Siiiiiuuu! –vitorean sus amigos.

–Ahora sí, Charlie, ¡a ver si puedes darle una buena revancha al Willy Wonka! –dice Mando.

–¿Willy Wonka, en serio? –Wally se levanta pata luchar.

Wally y Charlie se quitan la camisa, van al centro del “ring” y chocan sus puños.

“Wa… Wally… nunca lo había visto… así…” La mente de Dana da vueltas. “Esto que siento… ya lo había sentido antes… cuando Wally me defendió del graciosito de Charlie” “Eso es… una sensación cálida… Wally me defendió y ahora tiene que volver a luchar… por mi…”

Ambos jóvenes se sujetan fuertemente y se intentan derribar para someterse.

“Cuando… Wally tensa sus músculos para hacer fuerza se ve tan… ¡No no no! ¡Es el amigo de mi hermano!” “Pero su espalda… se ve tan… ¡Que no!”

Los pensamientos intrusivos de Dana no eran para más. Wally no era ningún alfeñique, tenía un cuerpo bien marcado por el deporte. Pernas fuertes, con músculos visibles como todo buen defensa de futbol.

Su cabello rubio le daba un aire como de defensa europeo. Pero Wally no solo era puro futbol, también practicaba boxeo en el gimnasio de su tío, lo que le daba unos brazos bien inflados de puro musculo, y unos pectorales cuadrados y bastante más definidos que los del mismísimo Mando.

También era bastante alto 1.80m. ligeramente más alto que el capitán y que el promedio de chicos en la escuela. Piel clara, ojos café, y cejas definidas. Con sus manos grandes y fuertes nudillos, finalmente logró derribar a Charlie.

–¡Maldición! –Charlie golpea el suelo frustrado.

Wally le extiende la mano y Charlie la acepta.

–¡Francisco y Gerardo, al centro! –animan todos.

Como ya era costumbre, se quitan la camisa y chocan los puños antes de enfrascarse en la lucha.

“Ya no puedo más… creo… creo que estoy algo mojada… ¡¿Pero por qué?! Ninguno me gusta… ¿o sí? ¡Basta cerebro!”

La lucha entre Francisco y Gerardo se extiende un poco pero al final el vencedor fue Francisco.

–¡Mucho Pancho, mucho! Jaja –celebran todos.

–Ahora, sí, veamos si tan siquiera le puedes ganar a Dante, Hugo…

–¿Qué? ¿Pelear… yo? No… no puedo… yo no peleo…

–¿Qué no eres hombre?

–Claro que sí, jeje, el va a pelear, solo está nervioso –asegura Wally.

–¡Eso es lo que quería oír! Vamos Hugo, al frente, y nada de quejas –ordena Mando.

Hugo obedece y se quita la camisa y los lentes, revelando su abdomen ligeramente marcado, sus hombros anchos, y sus ojos oscuros.

“No… no puede ser… ¿incluso él esta… fornido??? ¡Qué les pasa a estos tipos!” piensa ella “Pero debo pelear, o me delataré sola…”

Dana se levanta y se acerca a chocar los puños con Hugo.

–¡Hey hey hey! Quítate la camisa, no querrás que Hugo te agarre de ella y te derribe más fácil –indica Mando.

–Yo… no importa… lucharé con camisa, no importa que me agarre.

–No, no, no… no quiero que luego andes diciendo que te ganó porque te jaló de la camisa. Quítatela, yo insisto.

“Oh, no…” piensan Dana y Wally…
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CHAPTER 7

¿REVELACION... RELEVANTE?


“¡Carajo!” Dana, Dante, Wendy y Wally comparten el mismo pensamiento…

–Ammm… es que… yo… no… es que… –Dana y Dante balbucean tratando de rehusarse…

–Es que… Dan no puede porque… –Wendy y Wally intentan crear una excusa plausible…

–Tic tac, Dan. ¿Entonces qué harás? –Mindy y Mando parecen impacientes…

–Yo… es que… yo…

“No… no puedo revelarles… eso… ¡sería mi fin!” Piensan los gemelos…

–¿Lo harás por voluntad propia, o tendremos que hacerlo por ti? –preguntan Mindy y Mando…

Solo han pasado unos segundos, pero Dana y Dante sienten que han pasado largos minutos…

–Vamos… no sean así… dejen que Dan conserve su… –Wendy y Wally no pueden terminar…

–No hablo contigo –Mindy y Mando interrumpen y voltean a ver a su respectivo objetivo…

El corazón de Dana y el de Dante se aceleran…

Dana está a punto de quedarse en topless y revelar sus senos a un grupo de chicos…

Dante está por revelar sus calzoncillos mientras usa un sostén frente a un grupo de chicas…

“¡Sabrán que no soy un chico!” los pensamientos atormentan a Dana. “¡Sin mencionar que estaré semidesnuda!”

“¡Sabrán que no soy una chica!” los pensamientos atormentan a Dante. “¡Sin mencionar que les mostraré mi paquete!”

–Ok, ya saben qué hacer, cada uno sujétele un brazo y… –Mindy y Mando no pueden terminar…

–¡Esperen! Yo… tengo… tengo algo que decir… –ambos hermanos se dan por vencidos…

–¡Dan, espera! –Wendy y Wally intentan hacer algo…

–No, es mejor que lo sepan ya…

–Bueno, no nos tengas con la duda, habla ya –ordenan la capitana de porristas y el capitán de futbol…

–Yo… yo…

“¡¡¡Noooo… si les revela que en realidad es del sexo opuesto, recibirá un castigo inimaginable!!!” Wendy y Wally deben pensar rápido. “Tendré que hacerlo yo… solo espero no equivocarme…”

Wally se levanta y se acerca Dana y en un movimiento rápido, levanta su camisa de la selección que llevaba puesta, revelando sus pechitos…

Wendy, por su parte, se levanta y se acerca Dante y en un movimiento rápido, le baja los shorts que llevaba puestos, revelando sus calzoncillos…

–¡Listo! ¿Ves que no fue tan difícil, Dan? –dicen Mindy y Mando.

La cara de los gemelos es un tomate colorado.

–¡Así se hace! Jaja, es justo como pensé que te verías, Dante, no te ves muy fuerte, pero al menos estás en forma –añade Mando.

“¡¿Qué… que es lo que dice el idiota de Mando?! ¡¿Qué estoy en forma?! ¡¡¡Por qué no se da cuenta que soy chica!!!” la mente de Dana enloquece.

–Jaja, ¡lindas braguitas de abuela, Dana! Aunque bastante bien ajustaditas… –comenta Mindy.

“¡¿Qué… que fue lo que dijo Mindy?! ¡¿Braguitas de abuela?! ¡¡¡Por qué no se da cuenta que soy chico!!!” la mente de Dante enloquece.

“Ufff… justo lo que pensé… me alegro de no haberme equivocado…” piensan Wendy y Wally…

–Bien, pues comencemos… –dicen Mindy y Mando…

.–¿Co… comenzar? –la voz de los gemelos apenas se escuchó…
Jonjon2
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Re: Twins in trouble

Post by Jonjon2 »

Lets get started! What's next? Looking forward to the next chapter.
Master
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Re: Twins in trouble

Post by Master »

Can anyone translate and post it in english pleasee :?:
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