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Re: A tiny travel

Posted: Thu Apr 02, 2026 8:27 pm
by Linzie_queen
CHAPTER 8

Prácticamente no había personas, y con su baja estatura, podía ocultarse bien tras los autos.

Pero no quería estar en la calle más tiempo desnudo, el sol pegaba fuerte y con los pies descalzos, sus plantas se quemaban. Por lo que corrió como un bólido hasta donde su madre había estacionado el carro.

Llegó rápidamente e intentó abrir el carro, pero no pudo, su madre aun no le quitaba el seguro.

Carlos inmediatamente se volvió a sentir avergonzado, estaba desnudo en plena calle y no sabía y gritar para que le abrieran o esperar a que llegaran.

Volteo a ver a su madre y a las otras dos mujeres y observo que estaban apenas repartiéndose el equipaje entre ellas.

“¡¡¡Rayos!!!” pensó.

Pero su ansiedad pudo más que él y le grito a su mamá para que abriera el auto y poderse meter.

Para su poca sorpresa, su madre solo le grito que esperara, que encima de que no ayuda con el equipaje, se pone sus moños.

Carlos caminó de regreso hacia su madre, pero de repente algo lo detuvo…

Tanto griterío atrajo rápidamente la atención de una vecina, ella salió de su casa a ver qué pasaba y justo se encontró con Carlos.

La vecina era una chica llamada Jenny, de 12 años de edad, ella conocía a Carlos desde que era niña, y se sorprendió mucho al verlo desnudo.

–¿Carlos? –preguntó ella.

–J... ¡Jenny!

Carlos a penas se había percatado de ella, siendo que su vecina llevaba ya varios segundos frente a él.

Inmediatamente se tapó sus partes y la miró aun mas avergonzado.

–¿Qué haces desnudo en la calle?

–Yo... Pues... Qué pena, perdón.

Carlos se volteo para darle la espalda y que no pudiera verlo de frente, prefería que le viera el trasero a que en un golpe de suerte le viera el pene.

Se repegó al auto que tenía a un lado y aprovecho que este le cubría para tapar sus nalgas. Sin saber que dentro de ese auto, estaba escondida una chica en pañales que tampoco quería ser vista.

Pero el sol le hizo otra mala pasada a Carlos, el laminado del auto estaba extremadamente caliente y quemó su miembro en cuando toco la carrocería.

–¡Ay! –se quejó Carlos.

El dolor pudo más que el pudor y se dio la vuelta para revisar su pito.

Con cuidado lo tomó entre sus dedos y en ese momento, Jenny pudo apreciar más a detalle sus 3 centímetros de pene.

–Pobrecito, ¿estás bien?

–Sí, es solo que me quemé un poco.

Carlos seguía sobando su pene para aliviar el ardor sin darse cuenta de la mirada fija de Jenny.

–¿Y siempre... Ha sido así tu pene?

–¿Qué? ¿Cómo así? –pregunta Carlos sin escuchar bien lo que dijo su vecina.

–Sí, así de chiquito...

Las palabras de Jenny le cayeron a Carlos como un balde de agua fría, su vecina no solo lo estaba viendo completamente desnudo y con el pene irritado por el calor.

Sino que le estaba preguntado por el tamaño de su pene mientras el pobre hacía de todo para aliviar su dolor por la quemada.

Carlos se sentía tan humillado, no sabía si su vecina estaba comparando sus 3 centímetros con algún novio de ella o si lo estaba comparando con algo que vio en tv o una película.

De cualquier modo, ella noto su pequeñez y se lo hizo saber con esa pregunta.

–Yo... Es que... No...

En ese momento llegó su madre acompañada por las demás y saludaron a Jenny.

–Hola, cariño, ¿cómo te va? –Saluda Clara.

Para ese punto, Carlos ya había aliviado el ardor de sus genitales y se volvió a cubrir con sus manos.

–Hola señora –contesta Jenny–. ¿Por qué Carlos se encuentra desnudo?

–Jajaja, ¡Ay mi niña! Es que tuvimos que salir de prisa y ya no le dio tiempo de vestirse.

–Ah... Entiendo... ¿y ya le vio su pito?

–Jajaja, todos los días se lo veo, ¿por qué lo preguntas?

–Es que creo que se lo ha quemado un poco con el laminado del auto, y creo que debe haber sido algo grave porque se le puso muy pequeño.

–Jajaja, no mi niña, el de él es así siempre... Carlos, ¿es cierto que te quemaste con el carro?

–Sí, mamá, es que me quería tapar, pero ya están aquí, ¿puedes abrir el carro para subirme y que nadie más me vea?

–No señorito, si te has dado un quemón en tu pilin tengo que revisarte, puede ser algo serio.

–No, mamá, de verdad estoy bien, solo quiero subir al auto.

–La que decide si estás bien o no, soy yo, así que ahora destápate que te tengo que revisar.

–Pero mamá, ¿aquí? ¿Frente a Jenny?

–Aquí mismo, Carlos, mientras más pronto te revise, mas pronto sabremos si es grave.

–Al menos hay que pedirle a Jenny que se vaya.

Carlos estaba rojo de vergüenza.

–No podemos pedirle eso, la calle es pública, y no le vamos a hacer una grosería siendo que ella se preocupó tanto por ti.

–Sí, Carlos, no pasa nada, además ya te lo vi y no necesitas taparlo.

Resignado, humillado y exhibido, Carlos retira sus manos de su entrepierna y deja al descubierto su pequeño pene.

–Bueno, veamos... –Su madre se agacha para verlo mejor y lo toma entre sus dedos para revisarlo.

–¡Hummpp! –gimotea Carlos.

–¿Donde dices que viste la quemadura, cielo? –Le pregunta Clara a Jenny.

Carlos no lo podía creer, ¿su madre iba a dejar que la vecina más chica que él se acercara aun más a su diminuto pene?

Sus pensamientos se hicieron realidad y Clara se apartó un poco para que Jenny pudiera ver mejor su encogido pilin.

–Ammm... Pues no puedo ver nada.

–Jajaja, descuida, es normal, es que es tan pequeñito que apenas se ve –comenta Clara.

–¡Mamá! –exclamó Carlos con la voz quebrada.

–No seas dramático, Carlos, es la verdad –dijo su madre aun con su pene en las manos.

–No veo bien... –insiste Jenny.

–A ver cielito, tú tienes mejor vista que yo, toma su pilin y revísalo bien por favor, no quiero que a mi niño le pase nada –dice Clara.

Carlos ya estaba al borde del llanto, literalmente su madre le estaba dando permiso a esa chica de tocar su pene.

–Gracias señora, así lo revisaré mejor.

Y entonces Jenny tomó el pene de Carlitos entre sus dedos y lo movió de un lado a otro, con la mirada a escasos centímetros de sus genitales.

–Ammm... Tal vez fue en sus huevitos –supone Jenny.

–Bien pensado, cariño, revísaselos también, si me haces favor.

En ese momento Carlos empezó a llorar, pero no era un llanto ruidoso, eran más bien sollozos acompañados de lágrimas.

La humillación que estaba sufriendo no se comparaba a ninguna. Desnudo, en plena calle, siendo toqueteado por una vecina más joven que él y con la posibilidad que alguien pasara y lo viera.

–¡Ajá! Creo que ya vi donde, mire –dijo Jenny–. Aquí en su pellejito del pene tiene rojito, ahí debió darse en quemón.

–Pues yo no veo nada, cariño, pero si tu sí, te creo. Muchísimas gracias por ayudarnos, por ahora tenemos que irnos, pero al regresar, Carlos y yo te invitaremos a comer.

–¡De acuerdo! –Y fue hasta ese momento que Jenny soltó el pene de Carlos.

Clara le quitó los seguros al coche y Carlos rápidamente abrió una puerta con la intención de subirse.

–¡Ap ap ap ap! Carlos, no seas mal educado, despídete de Jenny. –Le ordena su madre.

Carlos, cabizbajo y resignado, se acerca a su vecina y le da un beso en la mejilla, a lo que ella responde con un abrazo y un "hasta pronto".

Después de eso, todos suben al auto, Clara al volante y Celia de copiloto, atrás iban Sara y Carlos, quien, aun desnudo, cubría sus partes con su mano…