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JUST A ITTY BITTY WETTY

Posted: Sun Mar 22, 2026 1:34 am
by Linzie_queen
PROLOGO

–¡Ya fue suficiente señorita! –exclamó Miriam.

–¡Tu no me puedes decir que hacer, no eres mi madre! –replicó Ana.

–Puede que no sea tu madre, pero tu padre se casó conmigo y tendrás que aceptarlo…

Miriam es la madrastra de Ana, ella se casó con su padre hace unos meses.

Robert, el padre de Ana, es un gerente muy importante de una compañía multinacional, por lo que constantemente se encuentra viajando, y deja a su esposa con su hija solas.

–¡Yo no tengo que aceptar nada, deja de darme ordenes! –continúa Ana.

–Solo quiero lo mejor para ti.

Últimamente han tenido ciertos problemas, a veces por la actitud de Ana, quien nunca acepto a Miriam como parte de su familia.

–¿Cómo puedes saber qué es lo mejor para mí? ¡Tenemos casi la misma edad! No actúes como si lo supieras todo.

–Sea como sea soy mayor, y también tu tutor legar junto con tu padre, así que compórtate. –afirma Miriam.

Y es que parte del problema es que Miriam es solo unos cuantos años mayor que Ana. Su padre se casó con una mujer muy joven para él. Ana tiene 16, y Miriam apenas tiene 19. Apenas se llevan 3 años.

Otras veces por mal comportamiento de Ana, y algunas por… un problema que tiene Ana.

Ella moja la cama, aun a sus 16, ella no puede controlar muy bien su vejiga y en ocasiones se ha visto despertando en una cama mojada.

–Como sea… –dice Ana despreocupada.

–Nada de cómo sea, te lo advierto, si sigues sacando malas notas y sigo recibiendo reportes de tu escuela, te voy a castigar.

–¿Ah, sí? ¿Y qué harás, darme una palmada?

–No creas que no lo haré, además… está tu problema… nocturno…

–Yo… por… ¡por favor no menciones eso!

–Se que te avergüenza, pero debemos hacer algo al respecto o…

–Por favor, basta… seré buena.

–No lo sé… creo que debería informar al director y a la enfermera de tu escuela para que estén preparados en caso de necesitarlo.

–¡De ninguna manera! Es decir… Nunca me ha pasado en el día.

–Nunca se sabe…

–Por favor, ya me voy a comportar.

–Te propongo algo. Sí logras pasar lo que resta del mes sin meterte en problemas, y tus notas mejoran al final del bimestre, y logras mantener tu cama seca hasta que me entregues tus calificaciones, no diré nada, nadie se enterará. Peeeero…

–¡Es un trato!

–Pero, si nada de eso pasa, usarás pañales el resto del año.

–¡Que! ¡No lo haré!

–Acabas de decir que es un trato.

–Porque no escuché la otra parte.

–Bueno, entonces mañana iré con el director a comentarle la situación.

–¡No! Bueno… está bien, acepto el trato. ¿Qué tan difícil puede ser?

Miriam y Ana se dan la mano y se van cada una a dormir.

Re: JUST A ITTY BITTY WETTY

Posted: Sun Mar 22, 2026 3:59 am
by Gizmo3056
Translated with DeepL.com (free version)

FOREWORD

“That’s enough, young lady!” Miriam exclaimed.

“You can’t tell me what to do—you’re not my mother!” Ana retorted.

“I may not be your mother, but your father married me, and you’ll have to accept that…”

Miriam is Ana’s stepmother; she married her father a few months ago.

Robert, Ana’s father, is a high-ranking executive at a multinational company, so he’s constantly traveling, leaving his wife and daughter alone.

“I don’t have to accept anything—stop giving me orders!” Ana continued.

“I just want what’s best for you.”

Lately, they’ve had some issues, sometimes because of Ana’s attitude; she’s never accepted Miriam as part of her family.

“How can you know what’s best for me? We’re almost the same age! Don’t act like you know everything.”

“Either way, I’m older, and I’m also your legal guardian along with your father, so behave yourself,” Miriam asserts.

Part of the problem is that Miriam is only a few years older than Ana. Her father married a woman much younger than him. Ana is 16, and Miriam is barely 19. There’s barely a three-year age difference between them.

Sometimes because of Ana’s bad behavior, and sometimes because of… a problem Ana has.

She wets the bed; even at 16, she can’t control her bladder very well, and sometimes she’s woken up in a wet bed.

“Whatever…” Ana says nonchalantly.

“No ‘whatever’ about it. I’m warning you: if you keep getting bad grades and I keep getting reports from your school, I’m going to punish you.”

“Oh, really? And what are you going to do, spank me?”

“Don’t think I won’t. Besides… there’s your… nighttime… problem…”

“I… please… please don’t mention that!”

“I know it embarrasses you, but we have to do something about it or…”

“Please, enough… I’ll be good.”

“I don’t know… I think I should tell the principal and the school nurse so they’re prepared in case it’s needed.”

“No way! I mean… It’s never happened to me during the day.”

“You never know…”

“Please, I’ll behave myself.”

–Here’s a deal. If you manage to get through the rest of the month without getting into trouble, and your grades improve by the end of the semester, and you manage to keep your bed dry until you hand in your report card, I won’t say a word—no one will find out. Buuut…

–It’s a deal!

–But if none of that happens, you’ll wear diapers for the rest of the year.

–What! I won’t do it!

–You just said it was a deal.

–Because I didn’t hear the other part.

–Well, then tomorrow I’ll go see the principal to tell him about the situation.

–No! Well… okay, I accept the deal. How hard can it be?

Miriam and Ana shake hands and each go to bed.

Re: JUST A ITTY BITTY WETTY

Posted: Mon Mar 23, 2026 1:17 am
by Linzie_queen
CHAPTER 2

CRIMEN Y CASTIGO

“¡No puede ser! ¡No puede ser!” piensa Ana al despertar “¡Acabo de mojar la cama!”

–Ana, ¿estás lista para…? –pregunta Miriam al entrar a su habitación.

Miriam no puede terminar de hablar, pues observa la situación.

–¡Ana, Mojaste tu cama otra vez! –exclama su madrastra.

–Yo… pero… es que… ¡no sé cómo pasó!

–Pues paso… y si recuerdas nuestro trato…

–¡No! Pero… es una de tres… aun puedo mejorar mis notas y…

–Era cualquiera de las 3 Ana, y fallaste en la más sencilla.

–Por favor no me hagas usar pañales, es humillante…

–Lo siento, un trato es un trato.

–Pues no puedes obligarme, no lo haré.

–Entonces le diré tu director en tu escuela lo de tus accidentes…

–Hazlo, no me importa, mientras no me moje en clases estaré bien.

–Y divulgaré esta foto tuya por la escuela.

Miriam saca su móvil y le muestra la pantalla a Ana. En ella se puede observar una imagen de Ana usando pañales, desliza su dedo por el táctil y la siguiente imagen es Ana apenas subiendo su pañal, mostrando el trasero.

–¡Eso… eso es una imagen hecha por inteligencia artificial! ¡Yo nunca he usado pañales! –espeta Ana.

–Eso lo sé yo, y tú también, pero… ¿crees que tus compañeros lo crean? Es decir, mírala, está muy bien hecha, se ve tan real.

–Ellos… ellos no lo creerán.

–Utilicé la mejor IA del mercado, en la empresa de tu padre desarrollan la mejor tecnología y él me da acceso a aplicaciones muy novedosas.

–Aún así, diré que es IA.

–¿Y qué hay de esta? ¿También es IA? –pregunta Miriam y vuelve a deslizar su dedo por la pantalla.

En el celular se ve una imagen de Ana, dormida, en braguitas y con una mancha húmeda muy grande en ellas. La cama también se ve mojada, las sabanas e incluso sus calcetines.

–¡¿Cuándo me tomaste esa?!

–Hoy, tontita, es de hoy, mira tu ropa.

–¡No se la muestres a nadie!

–¿Cumplirás tu palabra?

–Bien…

–Debes entender, Ana, que parte de mi trabajo como tu madre, es enseñarte a honrar tus compromisos.

–Madrastra… –corrige Ana.

–Como sea, ¿lista para los pañales?

–¿Tiene… tiene que ser hoy?

–¡Que mejor que hoy! Es sábado, y como no irás a la escuela, estarás más cómoda. Ahora ve a ducharte mientras yo cambio estas sabanas mojadas.

Ana, cabizbaja, obedece y se mete a la ducha mientras Miriam limpia su desastre.

Entra al baño, cierra la puerta y se quita su pequeño top. Ana, aun usa esos tops pequeñitos de algodón que son como de entrenamiento, pues sus boobis son muy pequeñas. Muy diferente a las de Miriam, quien tiene unos senos copa C, muy paraditos y firmes.

Después de quitarse el top, se retira las braguitas, húmedas por su accidente nocturno, al retirarlas, siente como se pegan un poco a su piel, por lo mojaditas que están.

Saca una pierna, y luego la otra, y después les sostiene frente a ella y las observa por un momento.

“Braguitas de niña…” piensa ella.

Finalmente la deja junto a su top, y se quita también los calcetines.

Ya completamente desnuda, se mete a la ducha y siente el agua cálida contra su piel mientras intenta relajare.

“Tengo que pensar en cómo salir de esto”.

“Tal vez si llamo a mi padre… ¡NO! Eso sería humillante, además seguramente se pondría de su lado”.

“Y sí… nah… eso tampoco funcionaría”.

“Quizás pueda… suplicar… si suplico lo suficiente tal vez pueda tocar el frio corazón de Miriam…”

“¡Tengo que encontrar la solución ya!”

Re: JUST A ITTY BITTY WETTY

Posted: Sat Mar 28, 2026 12:12 am
by Linzie_queen
CHAPTER 3

PRIMERAS NALGADITAS

Ana estaba sumida en sus pensamientos mientras se duchaba, en ese momento Miriam tocó la puerta.

–¿Ya terminaste, cariño?

–No me digas así… me hace sentir pequeña.

–Eres pequeña.

–¡Soy solo 3 años menor!

–¿Terminaste o no?

–Aún no…

–Apresúrate, ¿Qué tanto te toma limpiarte la colita?

–¡No le digas así! Así le dicen a las niñas. Además –añade Ana–, no solo me estoy lavando… ahí, sino también me estoy bañando normal.

–Bien.

Pasan los minutos y Ana finalmente sale de la ducha envuelta en su toalla.

–¡Te ves bien! –comenta Miriam observando a Ana.

Ana es una chica muy hermosa, es delgada, no muy alta para su edad, tiene el cabello pelirrojo. Su piel el blanca y suave al tacto, ojos azules, senos pequeños pero muy lindos, redonditos y suaves. Adornados perfectamente con dos pezoncitos rositas, pequeñitos y esponjocitos.

Su trasero es de tamaño mediano, no es muy grande, pero tampoco es pequeño. Es redondito y firme, mullido y terso como la seda, y al igual que su piel, ese par de pompis son blancas… apenas una palmada en cualquiera de ellas las hará teñirse de un rosa pastel, o un rojo brillante, dependiendo la intensidad de la palmada.

–¿Por qué me miras tanto? ¿Y por qué estás usando gafas? –pregunta Ana al ver los cristales sobre el rostro de Miriam, los cuales, no los tenía antes de entrar a la ducha– Tú no necesitas anteojos.

–¡Son para verte mejor! –responde Miriam bromeando.

–Ja-ja –Ana ríe con sarcasmo.

Es verdad, Miriam no necesitaba anteojos, es una mujer joven y bella, sus ojos verdes no requieren de vitrinas para demostrar su belleza. Tez blanca al igual que Ana, y además, Miriam tiene una carita hermosa, que bien puede aparentar menos edad, o bien, mayor edad si así se lo propone.

Su cabello rubio, dorado como el sol, refleja la luz del día como un hermoso espejo de oro puro. Sus senos copa C, atraen las miradas de todos los hombres cuando ella sale de compras. Ese par de melones, firmes y suaves se bambolean cada vez que sale a correr por las mañanas.

Su trasero también es mediano, nada demasiado pequeño, ni demasiado grande, pero eso sí, firme como el acero. Sus piernas bien torneadas por el ejercicio forman dos pilares perfectos en los que se sostiene ese monumento de mujer.

–Acuéstate en la cama –ordena Miriam.

–¿Pe… pero ahora? Aún estoy mojada.

–Solo un poco mojadita…

Miriam se detiene un momento para seguir observando a Ana.

–Sal para que me pueda vestir –pide Ana.

–No, te voy a poner el pañal. Anda ya, acuéstate.

–Ya te dije que sigo mojada, el pañal se va a mojar.

–Pues sécate tontita, y enrolla esa toalla en tu cabello para que se vaya secando también.

Miriam toma rápidamente la toalla de Ana y la retira de su cuerpo, dejándola completamente desnuda frente a ella.

–¡Miriam! ¡Qué haces! –exclama Ana al sentir las manos de su madrastra recorriendo su cuerpo.

–Pues te seco, tú eres muy tardada con esas cosas.

–¡Pero estoy desnuda! –replica Ana cubriendo su cuerpo con sus manos.

–¿Y eso qué? Ya te he visto antes, y tú a mí. ¿O me vas a decir que tienes vergüenza?

–Pues… es que… es vergonzoso estar desnuda mientras tú estás vestida.

–Tendrás que acostumbrarte, ¿quién crees que cambiará tus pañales?

–¿En serio harás esto? –pregunta Ana sonrojada– Creí que querías ser mi amiga. Eso dijiste cuando mi papá nos presentó.

–Claro que quiero ser tu amiga, corazón. Pero también soy tu mamá y tengo que enseñarte a honrar tus compromisos.

–Madrastra… –murmura Ana.

Miriam termina de secar el cuerpo desnudo de Ana y con esa misma toalla seca el cabello de su hijastra y la enrolla en el.

Con un suave y maternal toque en el hombro de Ana, Miriam la sienta en la cama y con un toque más, la recuesta.

Ana continua tapando sus partes ya no tan privadas con sus manos, mientras Miriam la recorre un poco más al centro de la cama, que ahora tiene sabanas blancas, frescas y limpias.

El rubor en la cara de Ana incrementa al sentir las manos de Miriam en sus rodillas. Su toque es suave de nuevo, y con ambas manos, abre las piernas de su hija delicadamente.

“Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando” se repetía Ana en su mente.

–Voy por las cosas, no te muevas –indica Miriam–. Y deja de cubrirte tu conejito, te lo voy a ver de todos modos.

–Creí que ya las tenías aquí, no quiero esperar desnuda recostada en la cama…

–Mientras te bañabas, estuve cambiando las sabanas y metiendo las sucias a la lavadora, no me dio tiempo de traer las cosas.

Miriam deja sin palabras a Ana y sale de la habitación para ir por los suministros.

–Tengo que hacer algo rápido… esto es humillante –dice Ana en voz baja.

“Piensa, piensa…”

–¡Lo tengo! –exclama con un susurro.

“Le voy a ofrecer otro trato a Miriam, uno que no pueda rechazar” las ideas brotan de la mente de Ana.

“Ella siempre ha querido que me lleve bien con ella frente a papá, le diré que si no hace esto, la voy a tratar súper bien frente a él y… ¡incluso fingiré ser su amiga!” concluye Ana emocionada “Sí, eso arreglará todo”.

Ana se levanta de la cama, aun cubre su cuerpo con sus brazos. Su mano izquierda está sobre su pecho derecho, con el antebrazo izquierdo cubre la boobie izquierda.

Su mano derecha está puesta firmemente sobre su “conejito”, ahuecando ligeramente las piernas para aumentar la cobertura se dirige hacia la puerta justo en el momento en el que Miriam entra en la habitación.

–¡Ana! ¡Te dije claramente que no te movieras! –espeta Miriam.

–¡Miriam! ¡Tengo la solución a todo esto!

–¡Yo también, jovencita!

–¡Sí, y es que…! ¿Espera, que?

Miriam toma la mano de Ana, y la lleva por la habitación de regreso a la cama. El agarre de Miriam hace que Ana tenga que descubrir su pecho y se ruborice mucho más.

–Miriam, ¿Qué haces? –pregunta Ana confundida.

–Te voy a enseñar a obedecer a tus mayores…

–¡Solo por 3 añ…!

Antes de que Ana pueda terminar de hablar, Miriam se sienta en la cama y acerca a Ana hacia ella, haciéndola girar y colocándola sobre su regazo.

Debido al giro, la toalla de Ana cayó de su cabeza, y si bien, no le proporcionaba ningún tipo de cobertura a su desnudez, Ana, al ver la prenda ahí en el suelo, sintió mayor conciencia de su estado desnudo y sus mejillas adquirieron un tono carmesí más intenso.

–¿¡Que haces Miriam!? –brama Ana.

–¡Te enseño a obedecer!

Y con esas palabras, cayó la primera nalgada sobre el trasero desnudo de Ana.

¡ZAZ!

–¡Te enseño modales!

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–¡Te enseño respeto!

¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ!

–¡Te enseño una lección!

¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ!

–¡Miriam, para! –chilla Ana.

–Te… –comienza Miriam.

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Dije…

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Que… –continua ella.

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Te…

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Quedaras…

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Quieta –finaliza Miriam.

¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ! ¡ZAZ!

–¡Yaaaaa Miriam! ¡Por favor! ¡Voy a obedecer! ¡Voy a obedecer! –llora Ana.

–¿Lo prometes?

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Siiiii.

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–Dilo.

¡ZAZ! ¡ZAZ!

–¡Prometo que haré todo lo que tú me digas! –asegura Ana…

Re: JUST A ITTY BITTY WETTY

Posted: Thu Apr 02, 2026 8:32 pm
by Linzie_queen
CHAPTER 4

PRIMEROS PAÑALITOS

Luego de la promesa de Ana, Miriam se detuvo y la dejó bajar de sus piernas.

Ana se levantó lentamente y secó sus lágrimas con sus manos. Sus nalguitas estaban rojitas por las nalgadas de su madrastra y sus mejillas también lo estaban por la vergüenza de ser disciplinada de esa manera.

Miriam se levanta de la cama y se acerca a Ana para abrazarla. Ana, por inercia, volvió a cubrir su cuerpo desnudo.

–No quiero tener que hacerte eso de nuevo, bebé –dice Miriam mientras envuelve a su hijastra en sus brazos.

–Si me dolieron… –responde Ana sollozando.

–Lo siento, cariño, pero desobedeciste. Ahora recuéstate, por favor.

–Pe… pero… te iba a decir que…

–¡Ejem! –carraspea Miriam en señal de desaprobación.

–Bueno, me recuesto.

Ana se sienta en la cama y se acuesta boca arriba.

–No, así no… –indica Miriam.

–¿Entonces como?

–Boca bajo, antes de tu pañalito, te voy a poner un poco de cremita hidratante en tus pompis, porque te han quedad muy rojas por las nalgadas.

–No hay problema, solo ponme el pañal y ya, no quiero estar más tiempo des…

–De ninguna manera, no dejaré que tus pompitas se irriten o se lastimen. Date vuelta.

Ana obedece y se gira, baja ambas manos para cubrir su entrepierna, tratando de llegar lo más atrás posible.

Sus dedos escudriñan sus lugares más íntimos intentando otorgarle más cobertura a su conejito, y adentrándose un poco entre sus bollitos para conseguir censurar también su anito.

–Voy por la cremita –anuncia Miriam.

–No te tardes, por favor.

Miriam sale de la habitación y unos segundos después regresa con el bálsamo. Se sienta junto a su hijastra y abre el frasco.

Toma una generosa cantidad con sus dedos, y la comienza a colocar en el trasero de Ana. La embarra y la esparce por ambos cachetitos en toda la zona enrojecida.

Ana se estremece con el gentil toque de su madrastra, pero siente un verdadero alivio al entregarse a la humectación y frescura de la crema.

–Listo, ya quedó –asegura Miriam.

–Gra… gracias.

–Ahora quédate así en lo que se seca un poco.

–¡¿Qué?! ¡¿Así sin ropa?!

–No exageres, solo serán unos minutos, además solo estamos las dos. ¿O quieres que te ponga el pañal con la crema húmeda y que se te llene todo?

–Bueno… no, no quiero eso.

–Entonces a esperar.

–Bien, pero mientras espero, tan solo escucha, por favor.

–Dime.

–Lo que te quería decir antes de que... me nalguearas…

–Antes de que desobedecieras –corrige Miriam.

–Bueno, antes de eso, lo que quería decir es que tengo la solución a todo esto. No tienes que ponerme pañales, ni darme nalgadas ni nada, ¡ya lo resolví!

–¿Y cómo lo resolviste?

–¡Es sencillo! Mira, tú siempre has querido que nos llevemos bien frente a mi papá, ¿cierto?

–Nada me gustaría más… Yo te quiero de verdad, me gustaría que me trataras bien, y llevarnos bien. Como madre e hija.

–Madrastra… –murmura Ana.

–¿Y a donde quieres llegar?

–¡Bien! ¡Pues puede suceder! ¡Yo te trataré bien frente a papá, y fingiremos ser amigas y todo! A cambio de que ya pares con esto. ¿Qué te parece? ¿No suena genial?

–Pues… a decir verdad, no…

–¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! ¡Es un trato perfecto!

–¿Aun no lo entiendes, verdad, cariño?

–No me llames así, suena como si fueras mayor que yo.

–Soy mayor que tú.

–¡Solo por 3 años! –señala Ana– Pero… ¿entonces qué es lo que no entiendo?

–No entiendes que yo no quiero que finjamos ser amigas o llevarnos bien. Yo quiero que de verdad nos llevemos bien, que seamos amigas, que me trates como alguien de tu familia, y no solo frente a tu padre.

Las palabras de Miriam resuenan en la mente de Ana. ¿En verdad ella quiere ser su amiga? ¿Son sus palabras un gesto sincero de quererse acercar a ella?

Pero entonces, si eso era verdad, eso significaba que… ¡no habría trato! Ana no tenía con que negociar, entonces tendría que usar los pañales…

–¿Lo… lo dices en serio? ¿De verdad quieres ser mi amiga? –pregunta Ana.

–Sí, tu amiga y tu guía; parte de tu vida.

–Entonces, por favor no haga esto…

–Te lo dije, debo enseñarte a honrar tus acuerdos.

–Pero…

–Yo creo que ya fue suficiente tiempo –interrumpe Miriam–, ya se secó la crema. Date vuelta.

–Pero…

–Dos “peros” seguidos, eso no me gusta…

–¡Bien, bien! Me daré vuelta.

Ana obedece y se gira, acomodando de nuevo sus brazos para cubrirse.

Miriam toma la pañalera que había soltado antes de disciplinar a Ana y se acomoda para empezar el cambio.

Abre delicadamente las piernas de Ana, y pasa una toalla por debajo de sus caderas. Toma la botella de talco y coloca amorosamente su mano sobre la mano de Ana, la que tiene justo sobre su conejito.

–Amor, debes descubrirte, ya te voy a cambiar.

Ana, no queriendo que la castiguen de nuevo, lentamente retira su mano de su entrepierna y la lleva directo a su cara ruborizada. El estar en exposición de esa manera la avergüenza muchísimo.

Gira la cabeza y trata de concentrarse en otra cosa, cualquier cosa que no sea ella desnuda frente a su madrastra.

–Ahí está ese pequeño conejito –dice Miriam mientras mira a Ana.

–¡No digas eso! Solo pónmelo.

–Corazón, no debes avergonzarte de tus partes de princesa, son muy lindas.

–Yo nunca dije que fueran feas, solo no quiero que hagas comentarios.

–Oh, ya veo, jeje. Y yo que justo iba a comentar que te estas convirtiendo en una mujer, con esos poquitos vellitos pelirrojos que te salen.

–¡Miriam! ¡Son justo esos comentarios los que me avergüenzan!

–Bueno, bueno, ya. Abre bien las piernas para que te ponga talquito.

–¿Tienes que decir todo en diminutivo?

–Pues… no. Pero siempre lo he hecho, me gusta hablar así.

Miriam lleva la botella de talco cerca de las partes de princesa de Ana y la agita, espolvoreando así ligeros copos del mineral blanco.

Miriam observa como caen uno por uno y en grupo sobre el suave monte de venus de Ana. Sus pequeños labios rositas se vuelven blancos en cuestión de segundos y sus vellitos pelirrojos parecen pequeños arbolitos cubiertos de nieve.

–Levanta tus pompis, Amor –pide Miriam.

Ana obedece y levanta sus caderas para que Miriam pueda pasar el pañal por debajo.

–Ahora solo lo coloco así, y lo cierro, y… listo –finaliza Miriam.