Some anecdotes about an exboyfriend
Posted: Fri Aug 14, 2026 12:19 am
Tuve un ex novio que tenia el pene muy pequeño y me contaba algunas de sus experiencias al crecer, con su familia, amigos, etc.
Quisiera contar las que mas me divirtieron, las historias tienen al menos entre 70% y 80% de veracidad. Son cosas que realmente le ocurrieron, incluso algunas confirmadas por mi suegra en ese entonces. Yo solo alargué alguna situación para hacerla mas duradera, pero en general todo es verdad. Los nombres también fueron modificados.
Las historias están escritas en primera persona, porque así fue como me las contó el, y creo que le dan un toque mas personal.
DESNUDO PROLONGADO FRENTE A MI PRIMA ALANA.
Mi nombre es Guillermo. Cuando era más joven, tenía una relación de mucha confianza con mi mamá, tanto así que, incluso a los 14 años, no me molestaba que me viera desnudo, aún no había desarrollado el pudor frente a ella.
Mi lógica era que como ya me había visto, era normal que me siguiera viendo. Ella a veces entraba al baño mientras estaba sentado en el wc, o mientras me duchaba.
También, como en la ducha no había donde colgar la toalla, yo siempre salía desnudo y caminaba así hasta mi cuarto.
Mi casa era de dos pisos, pero algo pequeña, de tal manera que, mi madre no tenía una habitación para ella en si, sino que dormía en el pasillo (era un pasillo ancho, casi como una habitación) entre mi habitación y el baño.
La casa solo tenía una habitación con puerta, en el piso de arriba solo estaba el baño, el pasillo/cuarto de mi mamá, sin puerta, y el cuarto que yo compartía con mi hermano Octavio de 10 años.
Si subías por las escaleras, inmediatamente llegabas al pasillo donde mi mamá tenía su cama, a la izquierda tenías el baño, y a la derecha mi habitación.
Era junio, empezaban las vacaciones de verano. Durante las vacaciones, mi hermano, mi mamá y yo, nos despertamos tarde, quizás yo era el que se despertaba más temprano de los 3.
Mi mamá y mi hermano solían despertarse hasta las 10 a.m. Yo normalmente lo hacía como a las 9 a.m. o quizás un poco antes.
Un día, desperté como a las 8:30a.m. y salí de mi cuarto, mi mamá ya no estaba en su cama.
Me quité la pijama en su cuarto, ya que ahí teníamos el cesto de ropa sucia. De hecho, por el tamaño tan pequeño del cuarto que compartía con mi hermano, apenas cabían las dos camas, por lo que toda mi ropa se encontraba en un mueble en el pasillo donde dormía mi mamá.
Desnudo, me metí a bañar. Debí haber demorado unos 10 o 15 minutos. Y cuando salí, me quedé congelado unos segundos...
Una prima, que en ese momento tenía 11, estaba sentada en la cama de mi mamá...
Recuerdo haberla visto y quedarme parado en seco por un par de segundos, ella me vio y la vi ruborizarse, pero no apartó la mirada.
Mi prima Alana miró directamente a mis partes...
Yo me moría de vergüenza, mi pene era muy pequeño, diminuto, de hecho. Y la ducha que me di no fue fría del todo, pero en junio hacía mucho calor y las duchas semi frías me refrescan mucho.
Así que ahí estaba yo, parado en la puerta del baño, desnudo, mojado y con mi pequeño pene calvo y arrugado justo arriba de mis bolas apretadas. Aún no llegaba a la pubertad y eso me avergonzaba profundamente.
Mire hacia abajo para ver cómo lucía y era peor de lo que pensé, solo se miraba mi prepucio, nada de pene. Yo no sabía qué hacer... ¿qué hacía mi prima ahí en primer lugar? ¿Quien la dejó subir? ¿Porque me hago estas preguntas en vez de cubrir mi vergüenza? Pero era tarde para cubrirme, ella ya lo había visto todo... así que me armé de valor, y decidí actuar como si no pasara nada.
Vestido únicamente con mis sandalias, caminé hacia ella, y debía hacerlo, pues estaba sentada junto a donde dejamos las toallas secas. La saludé con una sonrisa...
-Hola Alana -dije como si nada, como si no estuviera desnudo, como si ese momento no fuera extremadamente vergonzoso.
-Ho-hola Memo... Estoy esperando a Octavio -respondió ella, como intentando justificarse, como si eso explicara el porqué mi prima más pequeña está viendo mis partes de chico expuestas, mojadas y encogidas.
-Ah, ya veo, creo que aún duerme -dije rebuscando mi toalla en el montón.
Mi pequeño pene ahora estaba a unos 25 cm. de su cara, podía verlo todo, en todo su esplendor, si tenía algo que ocultar, ahora ya no.
-Sí, me dijo tu mamá que podía esperarlo aquí –añadió ella, posiblemente mirando mi entrepierna, yo ya no la veía, buscaba rápidamente mi toalla.
-Bueno -dije luego de encontrarla-, si ya despertó le aviso que estas aquí.
-Gracias...
Ya tenía mi toalla en mis manos, pero, si me cubría con la toalla en ese momento, sería raro, ella sabría que me avergüenzo, y yo quería demostrar valentía, así que la tomé, me la eché al hombro, y entré a mi cuarto cerrando la puerta tras de mí.
Ya adentro, quería secarme lo más rápido posible, para vestirme inmediatamente, pero no pude evitar enterrar mi cara en la toalla por unos segundos. Me moría de la vergüenza, antes de ese día, nadie de mi familia excepto mi hermano y mi mamá sabían de mi tamaño, ningún familiar me había visto desnudo. Y ahora mi prima lo sabía.
Me quité la toalla de la cara y vi a mi hermano sentado en su cama, despierto. Llevaba puesta su pijama de transformes.
-¿Hablabas con mamá? -pregunto.
Mi hermano ya me había visto desnudo antes y yo a él, por lo que no tenia problema con hablar con él así.
-No, con Alana, ella te está esperando afuera, en la cama de mamá -respondí.
Vaya error que cometí...
-¡Alana! -mi hermano exclamó y salió corriendo de la habitación, abriendo la puerta tras de él y olvidándose de cerrarla.
En la parte de la cama donde estaba sentada Alana, quedaba con un ángulo perfecto para ver hacia adentro de la habitación, justo en el lugar donde yo estaba parado con la toalla aún secando mi cabello. Mi hermano corrió hacia ella y la abrazó, ella le correspondió el abrazo y se quedaron así largos segundos.
Mientras el abrazo transcurría, la mirada de Alana estaba fija en mi, en mi cuerpo... de nuevo.
Ahora no sabía qué hacer... ¿Debía cerrar la puerta y continuar secándome? ¿Debía secarme como si nada y seguir haciéndome el macho? ¿O quizás simplemente debía ponerme a llorar porque mi prima más pequeña seguía viéndome mi pequeño pene sin pelo escondido entre mi prepucio arrugado?
Bueno... elegí la segunda opción, si cerraba la puerta, sabría que me avergüenzo, y la cara de póker que puse hace rato no habría servido para nada. Llorar tampoco habría ayudado.
Así que continúe secándome como si nada, como si fuera lo más normal del mundo que mi primita casi 4 años menor me viera completamente desnudo.
El abrazo entre mi hermano y mi prima duró casi lo mismo que lo que yo dure secándome.
Cuando finalmente termine, me sentí aliviado. Finalmente podría ponerme algo de ropa y cubrir mis pequeñas partes ya no tan privadas.
Pero de pronto, un pensamiento... ¡no! Más bien un recuerdo, me atravesó la mente como una flecha... mi ropa, toda mi ropa, incluso la sucia, estaba en el cuarto de mi mamá...
Mi hermano y mi prima se separaron y luego mi hermano le dijo que lo esperara ahí.
-Voy al baño, espérame para ir a jugar -le dijo el mientras corría al baño.
-Ok -simplemente respondió ella.
Yo ya había terminado de secarme, y estaba ahí parado sin saber qué hacer. Ella ya me había visto en dos ocasiones, pero eso no lo hacía más tolerable cada vez, y tampoco me preparaba para tomar las decisiones subsecuentes.
Entonces me armé de valor, no podía demostrar vergüenza ya en este punto, así que salí a pasillo así desnudo y busqué en mi cajón de ropa interior... Vacío...
-Está... está vacío... -murmuré.
Mire a mi prima de reojo y ella seguía mirando en mi dirección, no se si directamente a mí, pero seguro que al menos su vista periférica podía ver mi cuerpo desnudo.
-¡Mamá! -grite como pude- ¿Dónde está mi ropa interior?
-¡Ay, mijo, estaba toda sucia, la metí a lavar! –respondió ella desde abajo.
Tenía que ser... justo este día, se me acababa mi ropa interior limpia. Mamá siempre esperaba hasta el último momento para lavar la ropa, se esperaba hasta que teníamos la última prenda sucia para lavarlas. Según ella ahorraba agua.
Decidí que no importaba mucho si no me ponía ropa interior, con que estuviera cubierto estaría bien, así que busqué en mi cajón de pantalones para finalmente poder ocultar mi desnudez de los ojos de mi prima.
Cuán grande fue mi sorpresa, al encontrarlo también vacío.
-No... no puede ser... -mi voz apenas se escuchó.
Cada segundo que pasaba ahí, era un segundo que estaba exponiendo mis genitales subdesarrollados a mi prima. ¡Eso tenía que acabar ya!
-¡Ma-Mamá! -atiné a gritar- ¡Tampoco tengo pantalones limpios!
-¡Ah, es cierto, también los estoy lavando!
-¿E-entonces... que me voy a poner? -pregunte casi como una súplica.
-Puedes quedarte así, hace calor -fue su respuesta.
-¡Pe-pero mamá, hay visitas! -exclame.
Como si debiera justificar el quererme vestir para no estar desnudo frente a mi prima...
-Ah, es verdad... bueno... creo que puedes tomar algo del cajón de tu hermano... -dijo ella.
-¿De mi hermano? ¡No creo que me queden!
-¡Claro que te quedan! ¡Tú y el son casi de la misma talla!
Eso era cierto, yo y mi hermano teníamos casi la misma complexión y casi la misma altura, en teoría podría ponerme los calzoncillos de mi hermano menor, pero... ¡Rayos, no quería discutir! Cualquier cosa era mejor que seguir desnudo frente a Alana.
Entonces me acerqué a la camioneta de mi hermano, que está junto a donde estaba las toallas secas, que a su vez está junto a mi prima...
De nuevo, yo, desnudo, con mi pitito arrugado, frío y lampiño a tan solo unos centímetros de la cara de Alana.
Me moría de vergüenza con cada segundo, pero al menos ya pronto pasaría, somos tenía que buscar en la ropa interior de mi hermano, sus bóxers o calzoncillos más grandes y...
Solo había uno... unos calzoncillos y nada más... ¡¡¡no cinco, no tres, ni siquiera dos, solo uno!!!
Para mí desgracia, no solo era uno de los más pequeños, sino que también era una trusa, y tenía estampado...
Unas pequeñas trusas azules, con amarillo en los bordes, y una pequeña máscara de Batman en el frente...
Los miré por un par de segundos, mi cerebro no quería, pero luego recordó... "lo que sea es mejor que nada".
Así que me los puse, ahí, frente a mi prima, quien había visto el espectáculo de principio a fin. Finalmente tendría algo con que cubrirme.
Luego, abrí el cajón de pantalones de mi hermano...
Vacío... tenía que ser...
-¿Mamá, Octavio tampoco tiene pantalones limpios? -grité de nuevo.
-No, mijo, también los estoy lavando.
-¿Entonces? -pregunté.
-¿Entonces que? -respondió.
-¿Que me voy a poner? Estoy en calzones y nada más.
-Ya te dije que hace calor, ponte una camisa y ya, no es como que no haya visto tu cosita antes, mijo.
-Mamá, no... -no pude terminar de hablar.
Si discutía, podría ser peor, así que simplemente acepte mi destino ese día...
Camine hacia mí cajonera de nuevo, busque entre mis camisas la que me quedara más larga y me la puse.
Desafortunadamente, la camisa que me quedaba "más larga" tan solo me cubría hasta la mitad de mi trasero, por lo que la trusa de mi hermano quedaría visible siempre.
Mi hermano salió del baño y junto a mi prima bajaron con mi mamá.
Yo bajé justo después y desayunamos junto con mi tía Marcela, mamá de Alana.
Pasaron algunas cosas más ese día, pero esa será una historia para después...
Quisiera contar las que mas me divirtieron, las historias tienen al menos entre 70% y 80% de veracidad. Son cosas que realmente le ocurrieron, incluso algunas confirmadas por mi suegra en ese entonces. Yo solo alargué alguna situación para hacerla mas duradera, pero en general todo es verdad. Los nombres también fueron modificados.
Las historias están escritas en primera persona, porque así fue como me las contó el, y creo que le dan un toque mas personal.
DESNUDO PROLONGADO FRENTE A MI PRIMA ALANA.
Mi nombre es Guillermo. Cuando era más joven, tenía una relación de mucha confianza con mi mamá, tanto así que, incluso a los 14 años, no me molestaba que me viera desnudo, aún no había desarrollado el pudor frente a ella.
Mi lógica era que como ya me había visto, era normal que me siguiera viendo. Ella a veces entraba al baño mientras estaba sentado en el wc, o mientras me duchaba.
También, como en la ducha no había donde colgar la toalla, yo siempre salía desnudo y caminaba así hasta mi cuarto.
Mi casa era de dos pisos, pero algo pequeña, de tal manera que, mi madre no tenía una habitación para ella en si, sino que dormía en el pasillo (era un pasillo ancho, casi como una habitación) entre mi habitación y el baño.
La casa solo tenía una habitación con puerta, en el piso de arriba solo estaba el baño, el pasillo/cuarto de mi mamá, sin puerta, y el cuarto que yo compartía con mi hermano Octavio de 10 años.
Si subías por las escaleras, inmediatamente llegabas al pasillo donde mi mamá tenía su cama, a la izquierda tenías el baño, y a la derecha mi habitación.
Era junio, empezaban las vacaciones de verano. Durante las vacaciones, mi hermano, mi mamá y yo, nos despertamos tarde, quizás yo era el que se despertaba más temprano de los 3.
Mi mamá y mi hermano solían despertarse hasta las 10 a.m. Yo normalmente lo hacía como a las 9 a.m. o quizás un poco antes.
Un día, desperté como a las 8:30a.m. y salí de mi cuarto, mi mamá ya no estaba en su cama.
Me quité la pijama en su cuarto, ya que ahí teníamos el cesto de ropa sucia. De hecho, por el tamaño tan pequeño del cuarto que compartía con mi hermano, apenas cabían las dos camas, por lo que toda mi ropa se encontraba en un mueble en el pasillo donde dormía mi mamá.
Desnudo, me metí a bañar. Debí haber demorado unos 10 o 15 minutos. Y cuando salí, me quedé congelado unos segundos...
Una prima, que en ese momento tenía 11, estaba sentada en la cama de mi mamá...
Recuerdo haberla visto y quedarme parado en seco por un par de segundos, ella me vio y la vi ruborizarse, pero no apartó la mirada.
Mi prima Alana miró directamente a mis partes...
Yo me moría de vergüenza, mi pene era muy pequeño, diminuto, de hecho. Y la ducha que me di no fue fría del todo, pero en junio hacía mucho calor y las duchas semi frías me refrescan mucho.
Así que ahí estaba yo, parado en la puerta del baño, desnudo, mojado y con mi pequeño pene calvo y arrugado justo arriba de mis bolas apretadas. Aún no llegaba a la pubertad y eso me avergonzaba profundamente.
Mire hacia abajo para ver cómo lucía y era peor de lo que pensé, solo se miraba mi prepucio, nada de pene. Yo no sabía qué hacer... ¿qué hacía mi prima ahí en primer lugar? ¿Quien la dejó subir? ¿Porque me hago estas preguntas en vez de cubrir mi vergüenza? Pero era tarde para cubrirme, ella ya lo había visto todo... así que me armé de valor, y decidí actuar como si no pasara nada.
Vestido únicamente con mis sandalias, caminé hacia ella, y debía hacerlo, pues estaba sentada junto a donde dejamos las toallas secas. La saludé con una sonrisa...
-Hola Alana -dije como si nada, como si no estuviera desnudo, como si ese momento no fuera extremadamente vergonzoso.
-Ho-hola Memo... Estoy esperando a Octavio -respondió ella, como intentando justificarse, como si eso explicara el porqué mi prima más pequeña está viendo mis partes de chico expuestas, mojadas y encogidas.
-Ah, ya veo, creo que aún duerme -dije rebuscando mi toalla en el montón.
Mi pequeño pene ahora estaba a unos 25 cm. de su cara, podía verlo todo, en todo su esplendor, si tenía algo que ocultar, ahora ya no.
-Sí, me dijo tu mamá que podía esperarlo aquí –añadió ella, posiblemente mirando mi entrepierna, yo ya no la veía, buscaba rápidamente mi toalla.
-Bueno -dije luego de encontrarla-, si ya despertó le aviso que estas aquí.
-Gracias...
Ya tenía mi toalla en mis manos, pero, si me cubría con la toalla en ese momento, sería raro, ella sabría que me avergüenzo, y yo quería demostrar valentía, así que la tomé, me la eché al hombro, y entré a mi cuarto cerrando la puerta tras de mí.
Ya adentro, quería secarme lo más rápido posible, para vestirme inmediatamente, pero no pude evitar enterrar mi cara en la toalla por unos segundos. Me moría de la vergüenza, antes de ese día, nadie de mi familia excepto mi hermano y mi mamá sabían de mi tamaño, ningún familiar me había visto desnudo. Y ahora mi prima lo sabía.
Me quité la toalla de la cara y vi a mi hermano sentado en su cama, despierto. Llevaba puesta su pijama de transformes.
-¿Hablabas con mamá? -pregunto.
Mi hermano ya me había visto desnudo antes y yo a él, por lo que no tenia problema con hablar con él así.
-No, con Alana, ella te está esperando afuera, en la cama de mamá -respondí.
Vaya error que cometí...
-¡Alana! -mi hermano exclamó y salió corriendo de la habitación, abriendo la puerta tras de él y olvidándose de cerrarla.
En la parte de la cama donde estaba sentada Alana, quedaba con un ángulo perfecto para ver hacia adentro de la habitación, justo en el lugar donde yo estaba parado con la toalla aún secando mi cabello. Mi hermano corrió hacia ella y la abrazó, ella le correspondió el abrazo y se quedaron así largos segundos.
Mientras el abrazo transcurría, la mirada de Alana estaba fija en mi, en mi cuerpo... de nuevo.
Ahora no sabía qué hacer... ¿Debía cerrar la puerta y continuar secándome? ¿Debía secarme como si nada y seguir haciéndome el macho? ¿O quizás simplemente debía ponerme a llorar porque mi prima más pequeña seguía viéndome mi pequeño pene sin pelo escondido entre mi prepucio arrugado?
Bueno... elegí la segunda opción, si cerraba la puerta, sabría que me avergüenzo, y la cara de póker que puse hace rato no habría servido para nada. Llorar tampoco habría ayudado.
Así que continúe secándome como si nada, como si fuera lo más normal del mundo que mi primita casi 4 años menor me viera completamente desnudo.
El abrazo entre mi hermano y mi prima duró casi lo mismo que lo que yo dure secándome.
Cuando finalmente termine, me sentí aliviado. Finalmente podría ponerme algo de ropa y cubrir mis pequeñas partes ya no tan privadas.
Pero de pronto, un pensamiento... ¡no! Más bien un recuerdo, me atravesó la mente como una flecha... mi ropa, toda mi ropa, incluso la sucia, estaba en el cuarto de mi mamá...
Mi hermano y mi prima se separaron y luego mi hermano le dijo que lo esperara ahí.
-Voy al baño, espérame para ir a jugar -le dijo el mientras corría al baño.
-Ok -simplemente respondió ella.
Yo ya había terminado de secarme, y estaba ahí parado sin saber qué hacer. Ella ya me había visto en dos ocasiones, pero eso no lo hacía más tolerable cada vez, y tampoco me preparaba para tomar las decisiones subsecuentes.
Entonces me armé de valor, no podía demostrar vergüenza ya en este punto, así que salí a pasillo así desnudo y busqué en mi cajón de ropa interior... Vacío...
-Está... está vacío... -murmuré.
Mire a mi prima de reojo y ella seguía mirando en mi dirección, no se si directamente a mí, pero seguro que al menos su vista periférica podía ver mi cuerpo desnudo.
-¡Mamá! -grite como pude- ¿Dónde está mi ropa interior?
-¡Ay, mijo, estaba toda sucia, la metí a lavar! –respondió ella desde abajo.
Tenía que ser... justo este día, se me acababa mi ropa interior limpia. Mamá siempre esperaba hasta el último momento para lavar la ropa, se esperaba hasta que teníamos la última prenda sucia para lavarlas. Según ella ahorraba agua.
Decidí que no importaba mucho si no me ponía ropa interior, con que estuviera cubierto estaría bien, así que busqué en mi cajón de pantalones para finalmente poder ocultar mi desnudez de los ojos de mi prima.
Cuán grande fue mi sorpresa, al encontrarlo también vacío.
-No... no puede ser... -mi voz apenas se escuchó.
Cada segundo que pasaba ahí, era un segundo que estaba exponiendo mis genitales subdesarrollados a mi prima. ¡Eso tenía que acabar ya!
-¡Ma-Mamá! -atiné a gritar- ¡Tampoco tengo pantalones limpios!
-¡Ah, es cierto, también los estoy lavando!
-¿E-entonces... que me voy a poner? -pregunte casi como una súplica.
-Puedes quedarte así, hace calor -fue su respuesta.
-¡Pe-pero mamá, hay visitas! -exclame.
Como si debiera justificar el quererme vestir para no estar desnudo frente a mi prima...
-Ah, es verdad... bueno... creo que puedes tomar algo del cajón de tu hermano... -dijo ella.
-¿De mi hermano? ¡No creo que me queden!
-¡Claro que te quedan! ¡Tú y el son casi de la misma talla!
Eso era cierto, yo y mi hermano teníamos casi la misma complexión y casi la misma altura, en teoría podría ponerme los calzoncillos de mi hermano menor, pero... ¡Rayos, no quería discutir! Cualquier cosa era mejor que seguir desnudo frente a Alana.
Entonces me acerqué a la camioneta de mi hermano, que está junto a donde estaba las toallas secas, que a su vez está junto a mi prima...
De nuevo, yo, desnudo, con mi pitito arrugado, frío y lampiño a tan solo unos centímetros de la cara de Alana.
Me moría de vergüenza con cada segundo, pero al menos ya pronto pasaría, somos tenía que buscar en la ropa interior de mi hermano, sus bóxers o calzoncillos más grandes y...
Solo había uno... unos calzoncillos y nada más... ¡¡¡no cinco, no tres, ni siquiera dos, solo uno!!!
Para mí desgracia, no solo era uno de los más pequeños, sino que también era una trusa, y tenía estampado...
Unas pequeñas trusas azules, con amarillo en los bordes, y una pequeña máscara de Batman en el frente...
Los miré por un par de segundos, mi cerebro no quería, pero luego recordó... "lo que sea es mejor que nada".
Así que me los puse, ahí, frente a mi prima, quien había visto el espectáculo de principio a fin. Finalmente tendría algo con que cubrirme.
Luego, abrí el cajón de pantalones de mi hermano...
Vacío... tenía que ser...
-¿Mamá, Octavio tampoco tiene pantalones limpios? -grité de nuevo.
-No, mijo, también los estoy lavando.
-¿Entonces? -pregunté.
-¿Entonces que? -respondió.
-¿Que me voy a poner? Estoy en calzones y nada más.
-Ya te dije que hace calor, ponte una camisa y ya, no es como que no haya visto tu cosita antes, mijo.
-Mamá, no... -no pude terminar de hablar.
Si discutía, podría ser peor, así que simplemente acepte mi destino ese día...
Camine hacia mí cajonera de nuevo, busque entre mis camisas la que me quedara más larga y me la puse.
Desafortunadamente, la camisa que me quedaba "más larga" tan solo me cubría hasta la mitad de mi trasero, por lo que la trusa de mi hermano quedaría visible siempre.
Mi hermano salió del baño y junto a mi prima bajaron con mi mamá.
Yo bajé justo después y desayunamos junto con mi tía Marcela, mamá de Alana.
Pasaron algunas cosas más ese día, pero esa será una historia para después...